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Forbidden Zone, Dir. Richard Elfman, 1980

Posted on julio 04, 2007 - 0 comentarios -

Hay películas de culto y películas de culto. Forbidden Zone es un desmelene que sólo puedo comparar con The Rocky Horror Picture Show, en el sentido de que es algo muy underground, que no se toma en serio a sí mismo y que sólo puede entenderse en el contexto del cine de medianoche. Es decir, una peli para chiflados.

La película, opera prima de Richard Elfman, narra la descabellada historia de una familia que se muda a una casa con un portal a la Zona Prohibida. Uno a uno irán cayendo allí, con diferentes suertes, pero todas bastante alucinantes. Y lo que sigue es una especie de dibujo animado de los años veinte, pero en imagen real y muy políticamente incorrecto, con mucho topless, ninfómanas, enanos, números musicales realmente delirantes y otras lindezas que hay que ver para creer.

Danny Elfman hace aparición por allí, con sus Caballeros Místicos de Oingo Boingo, interpretando a un diablo lujurioso y de poco fiar, recordándonos lo que sería más tarde ese submundo de los muertos en Corpse Bride, o más precisamente la guarida de Oogie Boogie en Nightmare Before Christmas: Blues y jazz dicharachero e infernalmente divertido.

Rodada en blanco y negro, con un ínfimo presupuesto, la película en lugar de hacer de lo cutre una bandera, se erige como un ejemplo de lo que la creatividad es capaz de hacer en circunstancias precarias. Los escenarios que parecen dioramas, los dibujos animados undergound, los maquillajes bizarros... En fin, con una elevadísima dosis de mala leche y una especie de surrealismo muy grosero, Forbidden Zone es una rareza no apta para todo público, pero que si por casualidad se acerca a tus gustos te hará disfrutar de lo lindo con sus excesos. Un poco repetitiva por momentos, en todo caso alcanza instantes tan brillantemente absurdos que uno no la puede olvidar fácilmente. Definitivamente una pieza clave del cine de culto que no se puede dejar de ver.

The Adventures of Buckaroo Banzai Across the 8th Dimension, Dir. W.D. Richter, 1984

Posted on abril 19, 2007 - 2 comentarios -

Esta es una de las películas que desde hacía muchos años había querido ver, por su extraña trama: Buckaroo Banzai, neurocirujano, estrella de rock y científico, encuentra la manera de viajar a través de dimensiones, pero se trae de regreso unos bichos desagradables que, en cabeza del doctor Lizardo, tratarán de hacerse con el invento de Banzai para volver a su planeta y tomarse el poder.

Sin embargo una vez más se confirma que no siempre las ideas más descabelladas llegan a buen término, pues si bien la peli se deja ver, no es particularmente genial. Sí, sus giros de la trama salen de la nada, sus personajes son originales e inesperados... pero nada de eso impacta de manera especial. Pareciera que le faltara el ingrediente secreto, porque aunque tiene buenas actuaciones, sinsentido para dar y regalar, estrellas en su juventud (John Lithgow, Peter Weller, Jeff Goldblum, Ellen Barkin, Christopher Lloyd... ¡puro star power de serie B!), estética ochentera y mucho más, para mí no es la película de culto que muchos ven. Tal vez sea que el guión es una acumulación de ideas sin demasiado sentido dramático. Ahí puede estar la gracia que yo no vi, y no porque no me guste el desorden de un guión desestructurado. Pero en todo caso la peli vale la pena.

Una curiosidad interesante, para unos será una pieza de colección más, para otros un buen acercamiento al cine bizarro. Ni muy buena, ni muy mala, Buckaroo Banzai ya queda tachada de mi lista de pelis pendientes.

Para un matinal o una trasnochada con amigos dementes.