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Más cortos

Posted on julio 29, 2008 - 3 comentarios -

Foutaises, Dir. Jean Pierre Jeunet, 1989

Como un borrador de lo que vendría años más tarde con Amelie, podría uno calificar Foutaises, uno de los cortometrajes de Jean Pierre Jeunet. Y es verdad. La presentación de los personajes en aquel film que hizo pasar a Jeunet del grupo de cinéfilos a la cultura popular guarda mucho en común con los maravillosos siete minutos en los que Dominique Pinon nos cuenta qué le gusta y qué no de la vida. Pero no son las típicas cosas normales, sino detallitos más entrañables y extraños, de esos que realmente caracterizan a alguien. Además, la pericia visual, esa sensación maravillosa de movimiento continuo, que sabe conseguir este director, ya se manifiesta aquí. Son sólo siete minutos, pero siete minutos espléndidos, una condensación de buenas intenciones que seguramente no dejará a nadie sin una sonrisa en el rostro, excepto si se es un cínico incurable.

Le bunker de la dernière rafale, Dir. Jean Pierre Jeunet, Marc Caro, 1981

Sin embargo, otro de los cortos de Jeunet, esta vez en compañía de Marc Caro, compañero de fechorías en sus primeros largometrajes (Delicatessen y La Ciudad de los Niños Perdidos), no consigue los mismo resultados, no por falta de técnica, sino por tener otros objetivos. Las desventuras de un grupo de soldados atrapados en un bunker, es una obra extraña casi críptica, sin diálogos, lo que dificulta la comprensión de la trama. Hay que estar muy pendiente de todo lo que pasa, lo que no es malo en absoluto. El problema es que la narrativa es confusa y creo que hace falta más de un visionado para comprenderla adecuadamente. Eso sí, la iluminación expresionista, la imaginería mecánica extravagante y ese submundo tenebroso y siniestro, auguran lo que vendría después en Delicatessen y La Ciudad... Tal vez, como se ha dicho por ahí, Marc Caro le proporciona a Jeunet un contrapunto oscuro que equilibra su visión, porque cuando en Foutaises hizo de las suyas por su cuenta, el sentimiento fue bastante distinto. Sea como sea, un buen trabajo, aunque sin la redondez de obras posteriores, bien sean oscuras o amables.

The Running, Jumping and Standing Still Film, Dir. Richard Lester, 1960

Un corto del mismo director de A Hard Day's Night, Help! y The Knack... and How to Get It, ideado por Peter Sellers y repleto de un humor inglés surrealista. Con esas indicaciones no se puede estar equivocado, y de hecho The Running... es una joya del humor más extraño que haya visto. Una serie de sketches inconexos en los que las cosas mas inusuales ocurren, acudiendo al humor sin sentido a la Monty Python, antes de que estos existieran, y unido a un slapstick descacharrante. Seguramente no será del gusto de todos, porque de verdad hay que estar medio chiflado para reírse con esto, pero a mí me encantó. Con un sabor a comedia silente de la primera época del cine (incluso usando encuadres medio malos), un corto exquisito y sutil, aunque bien extraño.

Cinema Raro

Posted on agosto 30, 2007 - 3 comentarios -

Tres muestras de cine... raro, es lo que traigo para hoy.

La primera, Vij, (1967) Dir. Georgi Kropachyov y Konstantin Yershov, es una película rusa de terror, más en la línea del cuento costumbrista que del relato gótico. Antes de verla, era poco lo que conocía de ella, así que las expectativas eran más bien limitadas, aunque sabía de su renombre en algunos círculos cinéfilos. Lo que encontré fue valioso pero no lo que creía. Vij no es una película de terror que asuste, sino más bien un matiné para niños con un gusto por lo oscuro. Los directores buscan más retratar un pueblo que crear una atmósfera, y con ello acaban consiguiendo que las escenas en espacios abiertos y sin suspenso sean las que dominen la trama. Sin embargo, cuando el protagonista, un joven clérigo que debe rezar tres noches seguidas por el alma de una mujer (en realidad una bruja a la que él mató), se embarca en su misión, es cuando asistimos a un despliegue mayor de efectismo. La capilla resulta ser amenazadora, y el ambiente se torna bastante pesado. Si antes reinaba la realidad, aquí todo todo se torna artificial, y por tanto, más atmosférico. Cada noche será peor que la anterior, y nos mostrará los recursos con que la bruja espanta al hombre, aunque el impulso adquirido por el suspenso que se consigue cada noche se ve cortado por las sucesivas escenas de gente del pueblo riendo y celebrando. La bruja resulta ser una bonita creación, interpretada por una actriz con un cierto parecido a Barbara Steele, más por sus ojos y su palidez elegante que por su físico en sí. Pero el verdadero tour de force viene la tercera noche cuando Vij es convocado por la bruja. Toda clase de criaturas lo preceden y es aquí donde los artesanos rusos brillan con toda clase de efectos mecánicos y ópticos.

La película es más un cuento tradicional de fantasmas, cercano al cuento de hadas. Si en principio uno podría esperar una especie de Mario Bava ruso, y por momentos hasta llega a parecerlo, no es eso lo que resulta ser al final. Con su epílogo con moraleja y sus retratos campesinos, Vij es una película que un niño puede ver sin preocupaciones. Las criaturas quedarán en su memoria por largo rato y muy seguramente aparecerán en sus recuerdos de adulto como un momento de terror-felicidad de la infancia. No por nada se parece a las películas de Jim Henson (Cristal Oscuro, Laberinto), en donde la oscuridad no se teme sino que se enfrenta, y las criaturas resultan ser imaginativas, repulsivas y... fascinantes. Eso sí, con la narrativa de hace cuarenta años.

Valerie y Su Semana de las Maravillas, Valerie a Týden Divu, (1970), Dir. Jaromil Jires, es en cambio, una peli alejada de toda clase de psicotronía. Aunque se la quiera emparentar con el cine de serie B, con el eurotrash o géneros similares, Valerie es en realidad surrealismo del duro. Desde el inicio queda claro, con un montaje incoherente que hace que las transiciones entre escena y escena contengan unas elipsis tan profundas que no se sabe si se pasó del sueño a la vigilia, de la imaginación a la realidad, o si sencillamente el guión de montaje se les perdió e hicieron lo que pudieron con el negativo.

Pero Valerie no es caspa, sino una elegante pieza de cine de autor. Las alusiones a símbolos indescifrables abundan: vampiros, obispos, quemas de brujas, procesiones de gente vestida de negro... Seguramente todo tendrá que ver con el ambiente que vivió Checoslovaquia en ese momento, pero en éste, sin base alguna para entenderlo, queda como una serie de elementos bizarros inconexos. Pero de buen gusto. Aunque haya algo de sexo, algo de violencia, algo de incorrección política, nunca se cruza esa línea. El problema es que al ser completamente surrealista, la trama sale por la ventana, y nos quedan una serie de escenas de innegable esplendor visual, pero al que nos cuesta conectarnos. Es como Alice de Svankmajer: fascinante pero aburrida. Todo tiene un olor a buena factura, a arte bien hecho, a intenciones serias, y por ello debería verse. Pero hay que saber que, a pesar de sus magros 72 minutos, la película es larga, difícil de ver, precisamente porque no cuenta nada. O tal vez sí lo cuente, pero serán los estudiantes de Lacan los que descubrirán qué era lo que quería decir. Bonita, e interesante en todo caso, aunque sea complicada.

Malpertuis, 1971, Dir. Harry Kümel es más surrealismo, pero no tan impenetrable como Valerie. Aquí sí hay algo de trama, pero no es lo que importa en últimas. Lo que realmente se busca es transmitir una serie de impresiones contradictorias, exponer a unos personajes también bastante desequilibrados, y tratar de mostrar una especie de lógica onírica pero sin pasarse de la raya. Uno no logra saber si esto tiene o no tiene sentido precisamente porque hay una cierta trama, pero en determinado momento pasa a un segundo plano. A grandes trazos, Malpertuis trata de una mansión en la que vive Orson Welles moribundo. Los herederos esperan con ansias su muerte a ver qué heredan, pero la sorpresa es mayúscula cuando en el testamento se revela que todos deben permanecer dentro de la casa sin salir, para siempre, y que el último que permanezca vivo será el heredero de la fortuna.

Poco a poco la película va adentrándose en terrenos incomprensibles, con lógicas sacadas de los sueños, donde los personajes cambian de motivaciones de un momento a otro. Y al final... bueno, es de esos finales harto raros, que lo dejan a uno rascándose la cabeza.

En definitiva, sin decir que las tres pelis son obras maestras (puede que no las vuelva a ver en toda mi vida) vale la pena verlas por descubrir joyitas del cine más raro, y no por ello de cine enfermo. Porque el buen gusto también puede ser de otro planeta (o de otra dimensión).

Forbidden Zone, Dir. Richard Elfman, 1980

Posted on julio 04, 2007 - 0 comentarios -

Hay películas de culto y películas de culto. Forbidden Zone es un desmelene que sólo puedo comparar con The Rocky Horror Picture Show, en el sentido de que es algo muy underground, que no se toma en serio a sí mismo y que sólo puede entenderse en el contexto del cine de medianoche. Es decir, una peli para chiflados.

La película, opera prima de Richard Elfman, narra la descabellada historia de una familia que se muda a una casa con un portal a la Zona Prohibida. Uno a uno irán cayendo allí, con diferentes suertes, pero todas bastante alucinantes. Y lo que sigue es una especie de dibujo animado de los años veinte, pero en imagen real y muy políticamente incorrecto, con mucho topless, ninfómanas, enanos, números musicales realmente delirantes y otras lindezas que hay que ver para creer.

Danny Elfman hace aparición por allí, con sus Caballeros Místicos de Oingo Boingo, interpretando a un diablo lujurioso y de poco fiar, recordándonos lo que sería más tarde ese submundo de los muertos en Corpse Bride, o más precisamente la guarida de Oogie Boogie en Nightmare Before Christmas: Blues y jazz dicharachero e infernalmente divertido.

Rodada en blanco y negro, con un ínfimo presupuesto, la película en lugar de hacer de lo cutre una bandera, se erige como un ejemplo de lo que la creatividad es capaz de hacer en circunstancias precarias. Los escenarios que parecen dioramas, los dibujos animados undergound, los maquillajes bizarros... En fin, con una elevadísima dosis de mala leche y una especie de surrealismo muy grosero, Forbidden Zone es una rareza no apta para todo público, pero que si por casualidad se acerca a tus gustos te hará disfrutar de lo lindo con sus excesos. Un poco repetitiva por momentos, en todo caso alcanza instantes tan brillantemente absurdos que uno no la puede olvidar fácilmente. Definitivamente una pieza clave del cine de culto que no se puede dejar de ver.

La Science des Rêves, Dir. Michel Gondry, 2006

Posted on abril 28, 2007 - 0 comentarios -

Normalmente, los directores muy personales, con mundos muy particulares, ajenos a lo que la mayoría tiene en su cabeza, suelen encontrar problemas para ser comprendidos por los productores, que buscan historias menos raras y más fácilmente digeribles. Y entonces se entabla la lucha entre los dos bandos, entre la creatividad y la comercialidad, entre el arte y la eficacia. Y es curioso comprobar como, cuando a esos directores arriesgados se les da carta blanca para hacer lo que les da la gana, suelen desbarrancarse en el mar de su propia imaginación, al sentirse libres de toda atadura que coarte su creatividad, como si fuera necesario un polo a tierra que les recordara que aquí estamos los espectadores, por muy eclécticos gustos que poseamos.

Eso casi, casi le pasa a Michel Gondry con su película La Ciencia de los Sueños. Gondry, con una legión de admiradores, que lo siguen por sus videoclips de otro mundo, debutó en la dirección cinematográfica de la mano de un guión de Charlie Kaufman. Human Nature era aquella primera película, donde salvo por algunos detalles, no se notaba mucho la mano del personal director. Una graciosa pero tímida comedia de personajes en situaciones realmente inverosímiles, dio paso a una maravilla como fue Eterno Resplandor de una Mente sin Recuerdos. Kaufman tejía un guión en donde mezclaba sus habituales ideas descabelladas con una menor dosis de patetismo de la que suele hacer gala. Ese mismo patetismo que hizo que me resultaran tan insoportables Confesiones de una Mente Peligrosa, ¿Quieres ser John Malkovich? y El Ladrón de Orquídeas a pesar de su innegable dosis de imaginación. Eterno Resplandor era una obra madura donde se encontraba un equilibrio entre escritor y director, donde cada uno aportaba lo mejor de sí mismo sin llegar a extremos de autocomplacencia.

Otra cosa es La Ciencia de los Sueños. Pensé que nunca diría esto, pero eché de menos a Charlie Kaufman. Puede que sus personajes sean patéticas creaciones con la autoestima más baja que exista, pero el tipo es, a fin de cuentas, un guionista que sabe usar los recursos a su alcance para que las historias no se conviertan en locuras sin pies ni cabeza. No demasiado en todo caso. La Ciencia de los Sueños carece de ello, es una creación absoluta de la mente de Gondry, donde ha dejado sueltos todos sus instintos creadores, los cuales son fundamentalmente visuales, mas no dramatúrgicos, y a lo que asistimos es a un desmelene, a un despliegue de virtuosismo visual, lastimosamente no anclado a una base efectiva.

La película juega a recrear el estado onírico, y lo consigue de manera asombrosa, no solo a través de imágenes surreales, sino con recursos como la asincronía audio-video, o el cambio de escenarios de manera inesperada, enlazando temáticas que apenas tienen que ver unas con otras, justo como en los sueños. En ese sentido la película cumple y sorprende. Incluso la ausencia de una lógica real, pues al final nunca queda claro qué rayos pasaba, si lo que veíamos era un sueño o no, no es mayor problema para quien sepa apreciar una historia diferente. El problema proviene de los personajes, que no son demasiado interesantes. No hay, tampoco, una construcción sólida de una trama, limitándose a estirar durante una hora y media el recurso del sueño y la confusión que crea el no saber si estamos dentro o fuera de él. No hay tensión dramática, y como espectadores, quedamos a merced de las imágenes sin poder participar mucho de las emociones de los eventos que ocurren en la pantalla.

Ahora, tengo que decir que a mí la peli me gustó mucho. No alcanza el nivel de su anterior trabajo, pero Gondry consigue una buena película, personal y entretenida, con un infantilismo que acepto puede ser empalagoso para algunos, y que he de hacer notar, ya se encontraba presente en algunos momentos de Eterno Resplandor. Ese sense of wonder que por instantes se vislumbra es el que me lleva a darle una buena nota a la película, a pesar de los problemillas que más arriba describo.

La Ciencia de los Sueños está lejos de ser una obra maestra, pero es lo suficientemente refrescante y única como para que me atreva a recomendarla. Ahora, si me viene con reclamaciones, diré que usted lo soñó todo.

Mercano, Dolores, Welch en bikini y gitanos locos

Posted on abril 02, 2005 - 0 comentarios -

Mercano el marciano (2002) Dir. Juan Antin

Esta peli me provocó mas risas por lo que la rodeó que en sí misma. Verán, para empezar, la vi en una copia en VCD que chifló por completo mi reproductor de DVD. Además de enloquecerle el contador de tiempo, lo dejó conectado al infierno, porque ahora en lugar del típico HELLO del inicio, solo pone HELL. Luego está por supuesto el asunto de las voces, que aunque son muy graciosas, es cuando uno las imita que realmente se parte de risa.

Lamentablemente la peli no me gustó tanto. La animación es buena, pero el guión es muy disperso y más bien anecdótico que otra cosa. Pasan muchos eventos, pero en realidad como que no tiene un línea clara para seguir y lo peor de todo, a veces se hace aburrido. La supuesta crítica a la economía y al poder se me hace como pendeja. El final es totalmente PLOP! pero si les digo la verdad a mí me gustó, quizá porque me pasé el último rollo muy aburrido de ver a los personajes ir y venir. La animación es de calidad y como dato curioso, fue hecha en computador y pasada a cine mediante un proceso semi casero, y la verdad ni se nota.

Frases memorables que solo tendrán sentido para quien la ha visto:

"- Tirate Ramirez, tirate"

"- La licuadora es esencial
- Esencial para qué?
- Para los licuados!"

Para ver un ejemplo de animación argentina bien ejecutado.

Dolores Claiborne (1995) Dir. Taylor Hackford Act. Kathy Bates, Jennifer Jason Leigh

Delicioso melodrama gótico, traído de la mano de Stephen King y llevado a la pantalla por Taylor Hackford, con excelente desempeño en cada área. Las actuaciones son impecables, la fotografía imaginativa, alternando tonos azulados para el presente y cálidos rojos para el pasado. Las transiciones entre algunas escenas son de lo más imaginativo que he visto. La música, compuesta por Danny Elfman, es adecuadamente desquiciante, siempre a punto de lanzarse en un frenesí pero a la vez totalmente contenida. Y por supuesto está la escena del eclipse. Hermosa e impactante, no sólo por lo visual, sino por la carga dramática.

Como todo buen melodrama de suspenso, las cosas no son lo que parecen y la familia aparentemente normal oculta sórdidos secretos que a medida que se van revelando, dan giros complicados a la trama. Y hay que sorprenderse pues el guión está estructurado a través de numerosos y extensos flashbacks, pero nunca se ve alterada la fluidez del relato.

En definitiva una película modélica, que tal vez no provea de la misma intensidad que pudiera haber dado Misery, otro relato de King llevado a la pantalla, sino que decide tomar el camino de la serenidad aparente en vez de saltar directo a la yugular.

Para apreciar un poco más a tu familia.

One million years B.C. (1966) Dir. Don Chaffey Act. Raquel Welch, John Richardson

Una película de dinosaurios con efectos de Ray Harryhausen nunca puede ser una perdida de tiempo (aunque me aburrió The beast from 10.000 fathoms). Y como dijo alguien en la mejor crítica de esta peli: justo cuando parece que se va a poner aburrida, sale un dinosaurio. Pues eso. La historia no es lo importante sino asistir al espectáculo de luchas bárbaras entre trogloditas y bichos de eras pasadas. Y de paso ver a Raquel Welch en el primer bikini de la historia de la humanidad.

Ni un solo diálogo en toda la película... al menos no en ninguno de nuestros idiomas actuales. Tan solo meros gruñidos y algunas palabras extrañas e incomprensibles. Pero la médula del film es el trabajo de Harryhausen y este nunca defrauda. Todas las peleas son hermosas y no podía faltar que un humano fuera capturado por una especie de archaeopteryx en pleno vuelo.

Una maravilla.

Para ver sacar del cajón de los juguetes los viejos dinosaurios de plástico.

La vida es un milagro (2004) Dir. Emir Kusturica Act... Gente con nombre impronunciable

... y esta peli una caspa. Y lo peor es que dura casi tres horas!

Nunca me había interesado demasiado Kusturica y no había visto nada de él. Pero esta sentí ganas de verla como por curiosidad, solamente. Y vaya una decepción. La película parece habitada por un grupo de maniáticos con Alka-Seltzer en las venas en lugar de sangre, pues no es que tengan jovialidad sino más bien una hiperactividad de posesos.

La película comienza con música, la típica música gitana, muy buena... pero a los veinte minutos la música no ha parado y el punchi-punchis se te mete en la cabeza y te martilla de una manera que te lleva a un estado de irrealidad que en este caso no me pareció agradable sino pesadillesco. Fuera de eso hay unos toques de "poesía" muy molestos (para mí, insisto) como el oso que se toma la cabaña, la cama que sale volando o el burro suicida enamorado.

Si añadimos una historia confusa con un ir y venir de personajes, y su tremenda duración, tenemos una cosa que incomprensiblemente atrae a mucha gente, mucha de la cual se ríe en los momentos más inesperados sin motivo alguno.

Para... nada!