Tres documentales

Posted on marzo 21, 2008 - 3 comentarios -

Sí señores, ya incumplí mi promesa, pero como es mejor no quedarse en remordimientos que no solucionan nada, aquí va algo para compensar mi ausencia. Tres documentales, sobre el cine que más me gusta, realmente emocionantes e informativos.

The American Nightmare, Dir. Adam Simon, 2000

Quizá uno de los mejores documentales que he visto acerca del cine de terror norteamericano más importante que se ha hecho: el de los años setenta y ochenta, el de la generación de Romero, Hooper, Cronenberg, Craven y Carpenter. Con entrevistas a gente importante, como los ya mencionados, acerca de las circunstancias en las que crearon sus obras, uno de los mayores aciertos del film es relacionar el cine de terror americano con los tiempos agitados que se vivían por aquel entonces. Tom Savini habla de sus experiencias en Vietnam como fotógrafo, viendo cuerpos mutilados y logrando superar esa cruda realidad a través de la distancia que la cámara le proveía, para más tarde recrear esas mismas situaciones en el cine de terror. (Para quien no lo sepa, Savini es uno de los más grandes maquilladores del cine de terror, siendo figura de culto, y llegando a dirigir el medianamente interesante remake de La Noche de los Muertos Vivientes. E interpretaba a Sex Machine en From Dusk Till Dawn). El documental no sólo te hace añorar ese cine de terror que ya no se hace, sino que además demuestra que no es una simple exhibición de carnicerías, y que tiene mucho más contenido del que parece.

Midnite Movies, From Margin to the Mainstream, Dir. Stuart Samuels, 2005

Siguiendo la misma estela del documental anterior, Midnite Movies se inclina por... eso, por las películas que se exhibían a medianoche y que terminaron por convertirse en íconos de la contracultura americana de los setenta. Empezando por El Topo, continuando con Night of the Living Dead, pasando por Pink Flamingos y The Rocky Horror Picture Show, descubriendo The Harder They Come (¿neorrealismo de explotación?), y terminando con Eraserhead, la película indaga sobre el nacimiento de un fenómeno que nunca se repitió, como fue el de las películas de culto. Pero no se dejen engañar. Hay gente por ahí que dice que Woody Allen es un director de culto. No, no es lo mismo. Una película de culto es aquella que fracasa incialmente y luego encuentra su nicho de la manera más insospechada, por lo general a través de tipos raros con una visión medio distorsionada del mundo que se identifican con las cosas que pasan en pantalla. En el documental se habla de cómo aquellas películas eran mejor apreciadas en medio de nubes de cannabis, cómo sus proyecciones parecían más un rito religioso que una sesión normal de cine, de cómo El Topo se llevó a las pantallas mainstream y fracasó estrepitosamente porque la atmósfera diurna no era igual a la nocturna... En fin, cientos de detalles para rememorar, de unas películas que algunos amamos y que son más emocionantes que el cine arte que hoy muchos enaltecen. Y es que, ¿qué otra cosa es el cine más que la vida amplificada? Emoción visceral, ¡eso es lo que importa! ¿Y no es lo mismo que decían los de la nouvelle vague al adorar a gente como Samuel Fuller? Ah, muestran a gente muy importante, como a Jonathan Rosenbaum, crítico de cine de los tesos, no sólo a pirados ex-hippies de neuronas tostadas. Y ponen las pelis en su sitio con argumentos. Así es que es bueno.

Schlock!: The Secret History of American Cinema, Dir. Ray Greene, 2001

Más de lo mismo, pero no igual. Empezamos con un repaso a la serie B de los cincuenta: Ed Wood, Corman, Apostoloff,... Todo muy bien hasta ahora, sólo que nada que no sepamos. Pero de repente el documental desentierra cosas de las que apenas habíamos oído. ¿Nudie cuties? ¿Roughies? Y del terror de drive-inn nos adentramos al mundo de la explotación erótica de los cincuenta. Comenzando por los films sobre colonias nudistas, que no eran sino excusas para mostrar tetas y culos de una manera menos ofensiva, pasando por películas más estructuradas como las películas eróticas que H.G. Lewis hizo antes de su seminal Blood Feast (¿películas eróticas influenciadas por Jacques Tati? ¡Ver para creer!), hasta llegar a los límites de un cine que tendía a glorificar el sexo violento (los ya mencionados roughies) y que, por extraño que parezca, no fueron inventadas por un hombre, sino por una mujer, Schlock cuenta la historia de un cine que pocas veces hemos visto, y del que quizá ni siquiera hayamos oído.

¿Y ya? A ver, uno no ve documentales buscando entretenimiento o ejercicios de estilo. Uno busca informaciñon en ellos. Y en estos tres vaya si la hay. Además son entretenidísimos. Y si además están hechos con mucho amor por sus realizadores... Ah, es que es una delicia. Uno termina de verlos y quiere desempolvar su copia de Night of the Living Dead, bailar y cantar con The Rocky Horror Picture Show, y llamar a los amiguetes para un maratón de cine raro.

There has been 3 Responses to 'Tres documentales' so far

  1. diegogue says:

    me vi "Schlock!" y estaba genial, siempre aprende uno más cosas sobre esas películas de las que creía que ya lo sabía todo

  2. LAGRY

    EY, AMIGO !! existen subtítulos para American Nightmare ??

    saludos !

  3. manal_vedder says:

    exelente, existen subtitulos???