Cuatro pelis que vi en cine en estos días

Posted on octubre 05, 2006 - 0 comentarios -

Actualicemos el blog con un puñado de películas recién pasadas por la cartelera.

Empecemos con Oldboy (2006), del coreano Park Chan Wook (por cierto, qué buen cine se está haciendo en Corea). Algún crítico con poquísima imaginación lo llamó "el alumno aventajado de Tarantino", y la verdad es que, aparte de su uso extremo de la violencia, no hay rastro del director norteamericano en la obra del coreano. Y si acaso, porque Tarantino la usa como espectáculo, pero Wook la usa para sacudir al espectador. Después de debutar con el (bastante comercial pero bastante emocionante y bueno) thriller JSA: Joint Security Area, y luego de tomar un sendero más personal con Sympathy for Mr Vengeance, Wook continúa su discurso sobre la venganza con Oldboy, un thriller envenenado, que esconde mucho más de lo que aparenta, y de igual manera parece más profundo de lo que en realidad es. La historia de un hombre secuestrado durante 15 años, sin motivos conocidos, y que luego es liberado para que encuentre las razones de ello, es sin duda poderosa y da para mucho. El director no desaprovecha nada, y en una explosión de creatividad experimenta con todo lo que se se le pasa por la cabeza, desde lo visual hasta lo dramático, escupiendo ideas a la pantalla a una velocidad impresionante. El resultado es un fuerte film, visceral y revulsivo, que te deja mascando por días las múltiples ideas de lo que acabas de ver. La mezcla es realmente impactante, y en un arranque de poca imaginación, como la del mentado crítico del principio, podríamos decir que estamos ante una mezcla de Tarantino con Almodóvar. Oldboy es una especie de melodrama exacerbado con tintes de violencia sádica, mezclado con toques de thriller convencional y que da como resultado algo que no se ve con frecuencia. Wook, en lugar de preocuparse por el simple espectáculo, de conformarse con mostrar una venganza, muestra las consecuencias de ella... PERO, no crean que estamos ante una clase de filosofía y moral humana. Oldboy muestra lo que ocurre después de una venganza, así como su complejo aparato. No es esta una película del Vengador Anónimo, pero tampoco es un análisis del comportamiento humano. Esto sigue siendo una película. Un segundo visionado hace que gran parte de la fuerza inicial se diluya, pues parte del encanto reside en estar tan confundido como su protagonista e ir descubriendo poco a poco lo que ocurre. Pero eso no resta poder a las imágenes que a todos se nos quedaron grabadas: la extracción dental a punta de martillo, la cortada de lengua, la pelea en scroll lateral... Y los momentos en que la violencia no es física sino emocional. El final, sin duda es el mayor de ellos.

Una gran película, con algunos fallos (mínimos), pero con tanta energía que es innegable su fuerza a pesar de ellos.

Por el lado del terror, Silent Hill (2006) casi que da en el blanco y se suma al grupo de películas que este año han dado buenas sorpresas terroríficas. Para el espectador medio la historia puede naufragar por momentos, pero para el que está curtido en el cine, el deleite verdadero viene de las imágenes que Christophe Gans ha sabido conjurar. Casi al igual que con ciertas obras de Fulci y Argento, Gans ha logrado una obra en la que lo importante es lo que vemos y sentimos, no tanto lo que nos cuentan. La historia sirve como apoyo a las perturbadoras imágenes que nos muestran, y como tal debemos aceptar el film: como un tour por el infierno. De verdad que son tan pesadillescas las secuencias en las que muestran las criaturas de tan particular Hades, que para mí es una de las más grotescas recreaciones cinematográficas del infierno. Y como tal la recomiendo, para inquietarse con unos demonios que jamás habríamos imaginado, y que por ello resultan más aterradores. Del guión no hay mucho qué decir, es bueno, cumple, pero tampoco es la maravilla. Como dije, uno viene a esta peli a ver cosas feas. Y vaya si las recibe. Recomendadísima, pero ya saben a qué atenerse.

La secuela de Piratas del Caribe, Dead Man's Chest (2006) es casi tan buena como su predecesora, pero por momentos se arriesga demasiado con el espectáculo olvidando su esencia dramática. Vayamos por partes. La anterior, La Maldición del Perla Negra, nos daba los combates de espadas de rigor, pero también nos sorprendía con giros inesperados, con una buena trama y buena fuerza dramática que iba más allá de una simple búsqueda. En esta secuela, como los personajes ya están presentados, la acción comienza de inmediato. Y normalmente no hay nada malo en ello, pero en esta ocasión olvidan caracterizar más a los personajes y nos tienen de persecución en persecución demasiado rato. Adiós drama y hola espectáculo desenfrenado. Sin embargo la película se defiende. Es capaz de dar bastante a pesar de ello, y la introdución de nuevos personajes y situaciones hace que olvidemos un poco el afán con que ocurre todo. La recreación de toda esa mitología pirata, con mostruos marinos incluidos, y añadiendo toques sobrenaturales, hacen de la película un deleite, con baches, pero entretenido, en todo caso. Y por supuesto está ese final, tan maravilloso que, al menos a mí, me hizo querer estar presente en la tercera parte. No tan buena como la primera, por sus problemas de ritmo y guión, pero bastante entretenida sí que es. Habrá que pasar por la tercera a ver cómo se resuelve el entuerto.

Y finalizamos con Miami Vice (2006), que en contra de lo que parece, no tiene nada que ver con la serie. Bueno, sí, Michael Mann y el nombre de los personajes, pero de resto podría haberse llamado de otra manera. Eso no importa, y si esperaban un festín de tonos pastel, y encima, que funcionara veinte años después, seguramente tienen un desactualizado sentido de la moda. Mann, un director que pudo haber sido policía por la verosimiltud de los procedimientos mostrados en sus películas y series, hace aquí de un simple procedimiento policial, un absorbente thriller que crea su propia estética cool, sin caer en las de otros. Esta podría ser una mezcla de Heat y Collateral, dos pelis anteriores del mismo director, la primera de ellas toda una obra maestra con Robert DeNiro y Al Pacino. En esta el guión no se llena de giros y sorpresas. Sólo hay momentos de mayor o menor tensión, pero en ningún momento bolas curvas que descoloquen al espectador. Algo que puede llegar a molestar, sin embargo, es el exceso de pose cool de sus protagonistas, pero a mí eso no me inquietó mucho. Si bien me parece un poquitín increíble que estos policías sepan manejar avionetas y lanchas tan fácil, cuando se deja de lado lo glamouroso y se pasa a la acción, las cosas se hacen muy fuertes. Tiroteos reales, sensación de verdadero peligro... En fin, una buena peli a pesar de algunos detalles de empaque. Pero insisto en que esa mezcla de realidad con celofán es interesante. Y lo que equilibra, y siempre lo ha hecho en el cine de Mann, es que no hay sólo acción, sino que se muestra a los personajes en su intimidad, y si bien esos momentos pueden parecer inútiles a algunos, para mí es lo que hace la diferencia con el resto de películas de polis y ladrones, impersonales y hechas en serie.

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