Dos de Stephen Chow

Posted on septiembre 12, 2005 - 0 comentarios -

Shaolin Soccer, 2001 Kung Fu Hustle, 2004

En la primera, un grupo de monjes shaolin conforma un equipo de fútbol y se las tiene que ver con el malvado Evil Team en un campeonato repleto de acrobacias sorprendentes. En la segunda, un par de malandrines de buen corazón desean ser parte de una banda de gangsters en los años 30, pero en medio de todo se desatará una batalla entre los malos y un grupo de maestros de kung fu... repleta de acrobacias sorprendentes.

Stephen Chow es una celebridad semidesconocida para nosotros a este lado de la tierra. En oriente, su fama lleva años conquistando el mercado cinematográfico con comedias como The god of cookery o Forbidden city cop. Su estilo de payasadas sin sentido no lo ha hecho acreedor de una fácil entrada a nuestras tierras, sobre todo porque gran parte de su humor es verbal, con intraducibles juegos de palabras a otro idioma.

Con esta dupla de películas, Stephen Chow cambió un poco su manera de jugar realizando dos películas más orientadas al humor físico, con claras referencias al slapstick, un poco como hiciera en otra época Jackie Chan.

Shaolin Soccer fue un rotundo éxito en China, donde, por fin, desbancó a la mayoría de producciones occidentales que reinaban en la taquilla, a diferencia de otros tiempos, en que el mercado autóctono era el que dominaba el panorama. Y nos hizo recordar por qué nos gustan tanto las películas de Hong Kong, que, a pesar de volver a ser parte de China, posee un carácter cinematográfico un tanto diferente.

Kung Fu Hustle repite un poco la fórmula, a explicar: toneladas de humor físico, gags visuales de una imaginación sin precedentes, referencias a las viejas películas de kung fu y a las comedias clásicas, así como de otro puñado de referentes modernos, sin llegar a los ridículos extremos del cine norteamericano contemporáneo (Scary Movie, por ejemplo). Además las historias son simples como para no plantear choques culturales, y fuera de eso, son aptas para todos los públicos, sin ser estúpidas para el resto de los mortales. Aunque la incorrección política abunda, afortunadamente y el almíbar se corta con dosis de sutil mal gusto, muy de agradecer, sin llegar a convertirse en una película de Wong Jing (escatología desenfrenada)

Shaolin Soccer y Kung Fu Hustle, son dos películas que deben verse para creerse. La primera fue una de las recientes películas que Cinema Zombie pasó en su espacio y el éxito fue rotundo: carcajadas continuas y ni una persona aburrida. Kung Fu Hustle da más de lo mismo sin caer en la repetición. Su inventiva visual está tan cercana de gente como Terry Gilliam o Jean Pierre Jeunet, pero a su propio estilo, lo que hace de Chow un verdadero autor que usa referencias culturales propias para recrear un mundo aparte.

Es inútil reseñar una clase de experiencia cinematográfica como esta. Es como tratar de describir racionalmente las virtudes de una montaña rusa: es preferible experimentarla que pensar en ella. Véanlas cuanto antes, háganase ese favor. No tengan prejuicios si no les gustan las pelis de kung fu, porque se perderán de un gran acontecimiento. Y si pueden, mejor esperen a que Kung Fu Hustle llegue a nuestras pantallas pronto, con el absurdo nombre de Kung Fusión, porque para eso se hizo la sala de cine y en ningún otro sitio se experimenta una película de mejor manera.

Para desconectarse ante un espectáculo a iguales partes hermoso y divertido.

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