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Dos pelis malas y una reivindicación

Posted on julio 21, 2007 - 2 comentarios -

No siempre acierta uno con las pelis que ve. A veces uno se enfrenta con obras que vienen precedidas de una cierta fama y que de alguna manera no se confirma, como en este caso.

Thriller - en grym film, Dir. Bo Arne Vibenius, 1974

Thriller es una peli que se puso de moda gracias a Tarantino y su Kill Bill. De las cientos de películas a las que hacía referencia, Thriller era una de las más ignotas, debido sobre todo a su país de origen: Suecia. Tal parece que de la peli salieron los parches de Elle Driver, y por supuesto la trama de venganza, si bien sería osado decir que le debe, podemos sí decir que está en la misma línea. La historia se parece a lo que hiciera más tarde Abel Ferrara con su Ms. 45, y hasta resuena con El Vengador Anónimo: una chica es violada cuando es niña, quedando muda como consecuencia del trauma. Para colmo de males, cuando ya es una bella jovencita, le toca repetir. Secuestrada por un patán que la hace adicta a la heroína, es obligada a prostituirse sin poder escapar. Pero ella se entrenará en Karate, armas y conducción temeraria para ejecutar su venganza.

La película está rodada con un distanciamiento que no involucra al espectador en la visceralidad de la trama. Carente de elipsis de cualquier tipo (excepto las más evidentes), el ritmo se alarga bastante por ello y hasta llega a tener algo de poesía. Pero resulta que estamos ante una peli que no logra ocultar sus carencias de presupuesto, y menos aún de un guión pulido. Por esto nos encontramos con una historia que no alcanza a mover al espectador, ni siquiera a punta de violencia revulsiva. Sólo tenemos una máquina de matar de la que no sentimos sufrimiento. Sí, ya sé que esa puede ser un virtud: ella no expresa nada y acaba como una olla a presión que no tiene válvula de escape, estallando. Lo que ocurre es que ciertas secuencias bastante cutres dan al traste con todo. Una persecución automovilística con explosiones graciosísimas, una larguísima pelea de karate a cámara leeeeeeennnnnnnttttttaaaaaaaa, y unas muertes por escopetazos que dan risa por lo posadas que son.

Aún así la peli posee un clima innegablemente extraño. Su banda sonora es atípica: donde se esperaba un funky chunda-chunda, hay unos rarísimos sonidos de sintetizador (supongo) que establecen aún más distancia con el espectador; las ya mencionadas ausencias de elipsis; una fotografía que, para que lo vamos a negar, retrata parajes realmente bonitos de Suecia, cosa que no está muy a tono con la suciedad que la rodea; y ese final cuasi poético, chueco por un duelo sin ton ni son, pero que aún así hasta le suena a uno a marcianada tipo Jodorowsky.

Ah, hay unos cuantos insertos porno que no fueron realizados por el mismo equipo, sino que fueron sacados de material de archivo, los cuales no le aportan nada a la peli, sino más sordidez setentera.

En definitiva, la peli no debe tomarse muy en serio, porque con sus momentos de comedia no intencionada no acaba de sacudir como creo que se pretendía, pero si uno quiere ver algo raro, grindhouse de los setenta que no tiene nada que ver ni con chinos ni con blaxploitation... bueno, este es el plato a servirse.

Tragic Ceremony (Trágica Ceremonia en Villa Alexander; Estratto dagli archivi segreti della polizia di una capitale europea) Dir, Ricardo Fredda, 1972

Sabemos por experiencia propia que mucho del cine de terror italiano no tiene ni pies ni cabeza, y así lo hemos disfrutado. Y no es que haya que ser condescendientes con él, sino que esa ha sido una de sus virtudes. Pero hay una gran distancia entre la incoherencia y la incompetencia. Quizá sea demasiado llamar incompetente a Ricardo Fredda por esta película, a fin de cuentas ya había dirigido varias pelis más, algunas de ellas clásicos del género. Pero pareciera que este film hubiera sido de encargo, y Fredda no estuviera interesado sino en cobrar el cheque, porque aparte de algunas escenas con pasillos largos y ventanas de cortinas volantes, lo cierto es que aquí no hay la más mínima coherencia. Y la culpa, por supuesto, es del guión.

La historia empieza con una canción que parece de esos cantantes del festival de San Remo o Eurovisión de los sesenta, con unos personajes bastante cretinos a bordo de un yate. Como la vida cambia de un momento a otro, al bajarse, el buggy en el que van se quedan sin gasolina, el tipo de la gasolinera (que es un fantasma pero nadie lo sabe) no les vende sino es con efectivo (casualmente la billetera la botaron los muy ineptos) y acaban llegando a un castillo, acogidos por un noble y su esposa. No pasa mucho antes de que los hippies interrumpan una ceremonia satánica que se va al carajo vaya a saberse por qué (todos se dan machete ventiado y se matan entre sí) y los hippies a correr. Y luego uno a uno se mueren del miedo (literalmente) en las formas más absurdas. Uno se pone azul (pero azul es azul); otro alucina con que su novia es una zombie (es una muerta viviente, pero no regresó del otro mundo para estar con él) y corre en una motocicleta hasta ahogarse en un lago...

Bueno, si el párrafo anterior les parece que no tiene sentido, pues ni se imaginan la película. No hay casi nada que la redima, toda la ineptitud parece de verdad, no como en las pelis de Fulci que la ineptitud se revela como magistralidad a la inversa. Y seguir botando corriente con esta peli es bobada. Si la ven... acuérdense de lo que les dije.

Un ejemplo más: la policía llega al sitio de la masacre satánica y concluye que fue perpetrada por un grupo de hippies. ¿Por qué? Porque, ojo al dato señores, había una guitarra en el lugar del crímen que no pertenecía a nadie del castillo. Seguramente les preguntaron a los muertos o es que la nobleza no pierde el tiempo tocando esos instrumentos.

Kill Bill vol. 2, Dir. Quentin Tarantino, 2004

Esta es corta. Ustedes se preguntarán "¿Pero cómo? ¿Es que no te habías visto esa peli todavía?". Y no es eso. La vi en cine, dos veces, y ninguna me gustó. Escribí una crítica en Kinetoscopio (mala muy mala: apenas empezaba a escribir) donde la ponía por el suelo a pesar de algunas virtudes. Pero a la tercera fue la vencida. Aún creo que tiene pasajes muy lentos y expositivos, pero creo que por fin me sintonicé con ella. No es que no tuviera artes marciales, como más de uno me dijo. No fue la falta de acción. No voy a decir que aquí los personajes se hacen más profundos, porque no es esta una peli de Cassavettes, pero al menos sí sabemos más cosas de ellos. No puedo explicar el por qué, pero hay algo en esa melancolía, en esa ausencia de acción de este segundo volumen que en esta ocasión disfruté mucho. La historia se arma sobre la marcha, los saltos en el tiempo... Seguro que a todos ustedes ya les gustaba, pero a mí apenas me gustó esta vez. Y mucho.

Nada. Simplemente tenía que desagraviarla, porque esta vez sí me sentí conmovido por ella, por su música, por su final tan bonito... Dígase lo que se diga, Tarantino sabe crear momentos que erizan la piel, así sea sampleando música e imágenes de otras pelis.

Quatermass, Argento y Bava

Posted on noviembre 04, 2006 - 1 comentarios -

Quatermass and The Pit (aka Five Million Years to Earth), 1967, Dir. Roy Ward Baker

La factoría Hammer ganó su lugar en el panteón cinematográfico por la puesta al día de los monstruos clásicos de la Universal: Frankenstein, la momia, el hombre lobo y claro, Drácula. Puesta al día con no pocas dosis de sangre y erotismo que revolucionó la época. Sin embargo lo que no muchos saben es que su producción era tan amplia que abarcaba hasta comedias. Otro de los géneros que produjo fue la ciencia ficción, y con tanto esmero que algunas de esas películas son seminales obras que han influenciado a multitud de cinéfilos, entre ellos Dan O'Bannon, el guionista de Lifeforce, ya reseñada en estas páginas, o Chris Carter, el creador de Los Expedientes X.

La saga del Dr. Quatermass, basada en el serial televisivo del mismo personaje, es un ejemplo de ello. Mezclando ciencia ficción con horror, las tres películas son excelentes muestras de lo que puede llegar a hacer la serie B. No solo entretener sino también plantear ideas inteligentes.

Para esta segunda secuela, el Dr. Quatermass se encuentra con una cápsula extraterrestre bajo el suelo de Londres, en las excavaciones del metro. Y la teoría que postula, luego de varios hallazgos inquietantes, es que los seres humanos descendemos de unos insectos alienígenas, y que nuestra iconografía religiosa y sus demonios cornudos, proviene... de hormigas con antenas. Sé que puede sonar ridículo sobre el papel, pero créanme que en el film todo resulta impecable.

Esta es, como dije, una muestra de lo que puede hacer la serie B. Por un lado la película está conformada por un equipo tanto técnico como artístico de primera línea. Todas y cada una de las partes cumple con su tarea impecablemnte, como una maquinaria perfectamente aceitada. La dirección es compacta, sin florituras visuales pero sin aridez esquemática; el guión va al grano desde el principio y nunca decae; las actuaciones son tomadas en serio a pesar de que un actor snob podría considerar el género como algo menor; y los valores de producción son sencillamente espectaculares. Conociendo los bajos presupuesto que manejaba la Hammer es sorprendente lo que se llega a mostrar, como la destrucción de algunos edificios en un clímax destructor muy efectivo, y que recuerda a la posterior y ya mencionada Lifeforce. Y si de paso la película nos entretiene y nos regala ideas interesantes, pues no hay más remedio que afirmar que nos encontramos ante una pequeña obra maestra, muy refrescante, a pesar de contar con casi cuarenta años de haber sido realizada, sin despliegue de medios inútiles.

Un clásico y con todo merecimiento.

Nonhosonno, 2001, Dir. Dario Argento

Voy a hacerme una pregunta que puede levantar algunas ampollas y que a mí mismo me causa escozores. Si Dario Argento no hubiera dirigido Profondo Rosso, Suspiria, Inferno, Phenomena y Tenebrae... ¿Sería considerado el maestro por quien lo tenemos hoy? No son pocos los logros, pero vista en conjunto su carrera hay mucho qué pensar. Sus primeros giallos son correctas y hasta emocionantes piezas policiales, aunque nada realmente magistral. Sí, el solito casi sentó las bases del giallo. Pero también ha tenido unos brutales resbalones después de su cima en los ochenta. No hace falta sino recordar El Fantasma de la Opera. Aunque después también ha dirigido poderosas películas como El Síndrome de Stendhal, la verdad es que nunca ha recuperado el mismo pulso de antaño. O tal vez no le ha interesado.

NonHoSonno ha sido considerada por algunos como el regreso a la plena forma de Argento. Pero desde mi punto de vista la película, no carente de virtudes, no llega a esas cumbres otrora alcanzadas. El estilo del director está allí: manierismo visual (tampoco hay tanto), personajes que saben que tienen una parte de la verdad oculta entre la memoria sin poder alcanzarla, un turbio asunto familiar, piezas sueltas que sólo al final encajan... Pero estas características no están unidas de manera tan resplandeciente como pudieramos esperar. La cinta se hace predecible en su impredictibilidad, sabemos que casi cualquier cosa puede pasar y una explicación al final corregirá todo el entuerto. Esto no es malo en sí, pues el giallo siempre ha sido un subgénero muy tramposo, pero en este caso Argento no logra levantar el vuelo por encima de lo meramente correcto. La factura tiende a hacerse en ocasiones hasta televisiva, aunque no faltan, como dije, los planos bellos e inusuales (el asesinato del cisne). A todo esto hay que añadirle un pésimo trabajo de doblaje al inglés que hace que las de por sí mediocres actuaciones se conviertan en un suplicio. Max Von Sydow está enormemente desaprovechado. El hombre aparece elegante donde salga, pero aquí no tiene mucho que hacer, no hay rango de expresividad. Pero si nos vamos al resto del elenco la cosa empeora, quizá porque desde el guión y la dirección no se han construido personajes coherentes. ¿A qué viene meter ese romance entre Gloria y Giacomo salido casi de la nada? ¿Y el marido de Gloria dónde queda? ¿Como "red herring", sólo para confundirnos y hacernos creer que puede ser el asesino? Y Gloria, que se comporta contradictoriamente al final, haciendo malacara en momentos que para nada lo exige la historia. Podría pensarse que todo esto es para que tengamos pistas falsas, que al final podrían haberse reacomodado en el discurso final indicando la culpabilidad de cualquiera de los personajes, pero en todo caso se siente que falta profundidad.

Por otro lado hay detalles interesantes. El reencuentro de Argento con el grupo Goblin nos regala una banda sonora impactante, que se une a los anteriores trabajos en conjunto para conformar una tetralogía musical de primera. Los efectos especiales de Sergio Stivaletti son escalofriantemente realistas. Hay un par de asesinatos muy crueles en los que uno juraría que mataron de verdad al actor. Y cierto retorno a esos laberintos de la razón que sufren los personajes del cine de Argento, que nos hacen poner atención a cualquier detalle por pequeño que sea, pues en él puede estar la clave para resolver el misterio.

NonHoSonno, a pesar de todo, no es una mala película. Hay suficientes detalles como para pasar una tarde entretenida, pero no está para nada a la altura de las mejores obras de su director. Supongo que habrá que seguir esperando. ¿Nos devolverá Mater Lachrymarum a ese surreal mundo que tanto nos gustó alguna vez? Ya lo veremos. Yo al menos sí aguardo con esperanzas.

Baron Blood (Gli Orrori del Castello di Norimberga), 1972, Dir. Mario Bava

Ya hemos comentado un par de películas del maestro Mario Bava en este sitio. Obras maestras, o al menos muy dignas de verse. Esta es la excepción. A pesar de tener un manejo visual de primera categoría, y una atmósfera sobrecogedora por momentos, en últimas podría decirse es simplemente una peli de Ed Wood con excelente fotografía. Tal vez sea una afirmación muy atrevida, pero es que el guión no da para nada. La historia cuenta cómo un descendiente del Barón Kleister regresa al castillo de su antecesor, un sádico al estilo Vlad Tepes, que va a ser subastado. Y por una idiotez el barón vuelve a la vida con las consecuencias previsibles: muerte y destrucción. ¿Por qué hablo de idiotez? El protagonista encuentra el hechizo para revivir al barón y en un arranque de estulticia, le dice a la deliciosa Elke Sommer que vayan a medianoche al castillo a invocarlo. Lo gracioso es que el encantamiento tiene, convenientemente, la contra para revertir el efecto. Pero el papelajo es arrastrado por una corriente de viento hacia la chimenea, dejando a los pobres protagonistas a merced de que Sommer recuerde cómo deshacerse de él por unos cuentos de hadas que le contaban de niña. Todo resulta muy conveniente. Y cuando un científico les diga que el amable vejete que compró el castillo podría ser la reencarnación del barón, el protagonista se alegrará, porque a fin de cuentas si prueba que existe la reencarnación sería el descubrimiento del siglo. Todo con unas reacciones simplistas que destruyen cualquier trazo de credibilidad.

Hay un par de secuencias muy bonitas, como la persecución a Sommer por las callejuelas del pueblo, con unos chorros de luz artificiales e injustificados que harán las delicias de los aficionados. O la parte en que la bruja revive a su colega medieval para que les enseñe a destruir al barón, contada con un clima de irrealidad. Pero son momentos aislados. Ah, y no falta la niña siniestra, que no puede faltar en el cine de terror italiano.

No hay mucho más para comentar. Técnicamente es excelente, pero la historia es pésima. Se recomienda apegarse a los clásicos, como Kill Baby Kill o Black Sabbath.

Dos clásicos de la B

Posted on mayo 10, 2006 - 0 comentarios -

Bay of blood, 1971, Dir. Mario Bava

La abuelita de todos los slashers. La biblia a la hora de crear cualquier asesinato con arma de filo. Eso es Bahía de Sangre, que cuenta con varios títulos: Antefatto, Ecologia del delitto, Reazione a catena, Twitch of the death nerve, incluso en un alarde de imaginación Last house on the left II... Para mí, una película contradictoria. Por un lado, la película que más enorgulleció a su director, Mario Bava, y a la vez, carente de la atmósfera gótica que lo hizo famoso. Por otro, tan diferente al subgénero que acabó por engendrar (aquí no hay adolescentes idiotas). Y finalmente, una película en la que se asesina sin piedad, que se enorgullece de su nivel de violencia... ¿y es una parábola sobre ella? Se podría debatir sobre si es hipócrita por criticar lo mismo que con tanta saña muestra. No es esa mi tarea pues nos iríamos a terrenos éticos y morales y la verdad no he querido buscar respuesta. Sea como sea, es una película modélica, no la que más me gusta de su director, pero es un giallo con vueltas de tuerca y que no cae el cliché de sus congéneres. La historia cuenta cómo un montón de gente se pelea por un terreno: unos quieren convertirlo en balneario turístico, otros conservarlo como reserva natural. Al final... bueno, más bien casi desde el principio, llegan no a los puños, sino al machetazo limpio. Y así empiezan a caer como fichas de dominó (lo de reacción en cadena no es casualidad). La historia pareciera ser lineal, pero algunos eventos complican la trama. Hay mucha sangre y mucha creatividad criminal. Los asesinatos de Jason en Viernes 13 han salido de aquí: machetazos en la cara, empalamientos dobles mientras hacen el amor... Bien hechos y efectivos. El final es de una justicia poética bien interesante, y es ahí donde se plantea la reflexión sobre la violencia como mal que se esparce cual enfermedad, casi sin quererlo.

En definitiva, un gran slasher, con buena música setentera, gran manejo técnico (siendo Bava quien es, no es de sorprenderse) pero para mí su falla es la carencia del bellísimo ambiente gótico de obras como Black Sabbath o Kill Baby, Kill. Aunque ni modo haberlo metido con calzador, sólo es que prefiero el Bava gótico al moderno.

Para ver gente muriéndose de muchas formas y asisitir al nacimiento de un subgénero que casi desde el principio dio todo lo que podía dar (aunque no le faltaron las joyas).

Videodrome, 1983, Dir. David Cronenberg

Otra película seminal. La biblia de la Nueva Carne. Una película injustamente maltratada, a la que le colgaron la X en USA, la primera obra maestra de su director y fracaso reivindicado con el paso del tiempo. Videodrome es algo así como una versión enfermiza de Matrix, donde la realidad se deforma hasta tal punto que nos desorienta. Es el mismo tema que años más tarde retomaría Cronenberg con eXistenZ. Las diferencias son claras: Cronenberg aún estaba puliéndose, y si bien la película es buena, con el tiempo se hizo tan perfecto, limando cualquier esquina rugosa, que se convirtió en alguien que dirige con la precisión de un cirujano, con escalpelo. Videodrome cuenta cómo Max Renn (James Woods) un inescrupuloso director de una cadena de telebasura encuentra un canal pirata snuff y buscando comprar su programación se vuelve loco. Literalmente. Yo alguna vez había pensado qué sería de la cantidad de imágenes que nos entran a la cabeza, si no nos enfermarían. Aquí Cronenberg responde: provocan tumores que nos provocan a su vez alucinaciones.

La película tiene todas las características de la obra de Cronenberg: científicos apocalípticos, cultos que en vez de adorar dioses infernales adoran la tecnología (una especie de Lovecraft biomecánico), sexo y muerte. La película poco a poco va tornándose rara hasta que uno se encuentra sumergido en algo tan ajeno a la realidad que no sabe cuándo la dejó atrás. Posee un clima de fin del mundo similar al de City of the living dead, de Fulci, en el sentido de que el mundo se acaba pero de a poquitos, y sentimos que cuando Max Renn ya está llevado, el mundo no tiene salvación, a pesar de haber perdido sólo a una persona. Ah, hay que resaltar los surrealistas efectos especiales de Rick Baker. Nada así se ha visto en mucho tiempo.

Las reflexiones que plantea acerca del futuro de la imagen son interesantes, y en esta época de sensacionalismo y reality shows, son más pertinentes que nunca. ¡Una religión basada en la TV! Son demasiados detalles para tener en cuenta aquí, es una obra de necesario visionado porque... bueno, ¡por todo! Plantea cuestiones morales, sobre el límite de lo que se muestra en TV, la fascinación humana por la violencia, y cómo a veces para curar una enfermedad se usan enfermedades peores. ¿Acaso el apocalipsis no es la destrucción de casi todo para salvarnos de una autodestrucción total? Pues aquí el armagedón no es traído por seres alados, sino por televisores y fanáticos. Una reinterpretación de conceptos religiosos por el lado cronenbergiano (lean los temas que acabo de mencionar), fascinante, entretenida e inteligente.

Para admirar una obra bizarra y fascinante, donde lo asqueroso está plenamente justificado. No deberíamos ver tanto gore. Me voy a Eurocine más bien.

Lucio Fulci

Posted on abril 07, 2006 - 0 comentarios -

Aunque algunos colocan a Fulci en el panteón italiano del horror junto a figuras tan prominentes como Dario Argento y Mario Bava, para mí no puede estar en ese lugar. Es bueno, es efectivo, pero le falta ese toque de maestría que lo pondría en ese nivel. Pienso que si pusiéramos en la licuadora Zombie Flesh Eaters, The Beyond y City of the Living Dead, obtendríamos una obra maestra, pero así, por separado, son obras imperfectas aunque llenas de virtudes.

Zombie Flesh Eaters es una película de zombies atípica, que comienza bien, se pone un poco lenta, y termina con una larga secuencia de persecución que nunca aburre. Simplemente cuenta un viaje a unas islas caribeñas que termina en cacería de zombies, pues allí, por algún motivo, se están despertando los muertos. ¿Es algo trascendente? No, es sencillamente una película muy entretenida, con tripas, acción y una música discotequera muy pegajosa y muy poco zombie. Sea como sea es una buena película, aunque si tuviera algo más que decir hubiera sido mejor. Ah, y como no explica nunca si los zombies son producidos por el vudú o no, la cosa es aún más inquietante. Por supuesto el final es maravilloso incluso hecho con tres pesos (no mostrar a NY bajo el terror de los zombies sino sugerirlo con una voz es audaz y funciona). Y sólo a un italiano se le ocurriría poner a luchar a un zombie debajo del mar con un tiburón.



The New York Ripper es un giallo sin toques sobrenaturales: un asesino sádico en la ciudad enfrentado a un detective de policía. La película está muy bien rodada, técnicamente es intachable, muestra todos los lugares comunes de NY en los setenta: prostitutas, cines porno, policías durísimos... Pero es bastante rutinaria y no llega a sorprender realmente, sin por ello ser predecible, pues al contrario, tiene un giro al final interesante. Pero es demasiado sádica, viciosa y no aporta nada realmente nuevo. Punto extra por ocurrírsele al guionista algo tan implausible como un asesino que habla como el Pato Donald, y peor aún, atreverse a explicar el por qué de ello al final. En todo caso, muy lejos de Tenebrae, de Argento, que trata de casi lo mismo.



City of the Living Dead es una obra bien rara. Primero se nota una carencia de recursos increíble, pero por imposible que parezca, eso no va en contra de la película sino que aumenta el clima de extrañamiento al que somete a los espectadores: la ciudad desde donde empieza el fin del mundo parece no tener más de tres habitantes, las calles siempre están vacías, el fin del mundo se acerca como si nada... Todo esto hace que la película tenga un clima de pesadilla, o más que de pesadilla, de sueño realmente extraño. La historia es absurda: un cura se ahorca y regresa convertido en el líder de un grupo de zombies, que, cosa rara, se pueden teletransportar y aparecer y desaparecer como por arte de magia. Desde luego no son estos los zombies de Romero. El final es aún más absurdo por la manera tan simple de desembarazarse del villano, pero la película, a pesar de sus carencias, es interesante por la atmósfera que consigue crear. Ah, y tiene una de las secuencias más cochinas que he visto: una vomitada de tripas que dura una eternidad.

The Beyond es casi un remake de City of the Living Dead, o mejor, una variación sobre el tema del apocalipsis más raro del mundo. En ella, una mujer hereda un hotel en Nueva Orleans, que resulta estar construido sobre una de las siete puertas del infierno, la cual, obviamente, se abre para dejar salir a los muertos. Como la anterior, esta comparte un desprecio absoluto por las más obvias normas de narración continua. Esto no es un error como pudiera parecer, y Fulci confesó querer crear una obra que fuera una sucesión de imágenes dejando de lado la historia. Todo parece un sueño: los personajes aparecen solo para morir minutos después, los sobrevivientes continúan la vida como si las muertes no hubieran ocurrido, las cosas pasan por que sí, incluso las malas actuaciones en las que la gente no reacciona ante un suceso impactante contribuyen a ello... Pero esto no es incompetencia del director, sino que se nota una intención detrás de ello. Hay experimentación con algunos planos que confunden aún más al espectador, el caos narrativo es total... La factura técnica es mejor que la de City of the Living Dead, aunque hay menos gore. Sin embargo la película no logra alcanzar las cotas atmosféricas de esa, lamentablemente, pues con eso hubiera sido una obra maestra. El final es alucinante, magistral diría yo. Eso sí, el que la vea debe abandonar toda esperanza de encontrar una historia normal: esto tiene la lógica de los sueños y como tal hay que verla.

¿Conclusión? Aunque Fulci no es santo de mi devoción, mi opinión sobre él ha ido cambiando según comencé a apreciar su obra. Hay que saber ver lo que nos quiere decir, porque si buscamos lo que no hay, obviamente no nos va agustar. Pero si uno puede hacer sus prejuicios a un lado y está dispuesto a dejar la racionalidad en la entrada del cine (o a guardarla en el closet mientras se ve la peli en casa) sí hay cosas interesantes en su obra. Eso sí, hay que tener estómago y acertar para encontrar sus buenas pelis o de lo contrario...

Para ver muchas cochinadas y hasta algo de poesía macabra.

Tres de Mario Bava

Posted on enero 02, 2006 - 0 comentarios -

Operazione Paura, 1966
Sei donne per l'assassino, 1964
I tre volti della paura, 1963

Si tuviera que elegir, uno de los descubrimientos del año sería sin duda Mario Bava. Ya conocía la fama de este señor, pero aparte de alguna imagen de El planeta de los vampiros, no había podido ver nada suyo. Fue por casualidad, cuando me pasaron unas pelis para que los señores de un programa de TV local que nos iba a entrevistar (presentado por varias ricas niñas de muy buen ver) tuvieran cómo ilustrar las sosas palabras que podían salir de nuestras bocas. Al final los tipos se hicieron un lío y no pudieron pasar sino unas imagenes de La Cosa (imágenes carentes de significado, pero hasta mejor, pues presenciar a las 11 de la mañana cómo le arrancan los brazos de cuajo a un tipo con todo lujo de detalles, amén de otras escenitas bastante grotescas, no es algo que un televidente normal quiera ver a esa hora). Cuando llegué a mi casa y sin nada mejor que hacer vi que entre los DVDs estaba Kill Baby Kill, y sin nada mejor que hacer lo puse en el reproductor.

Pues señores, qué maravilla. Kill Baby Kill es un thriller gótico en la vena Hammer, en la que un médico llega a un pueblo a investigar la ola de suicidios que está ocurriendo. Pero nosoros sabemos que de suicidios nada, monada, que es una diabólica niña que se le aparece a la gente y la lleva a enloquecer hasta que acaban haciendo algo tan poco recomndable como lanzarse de la torre de una iglesia y aterrizar sobre una reja, trinchándose cual chuzo de pollo. No les cuento más porque gran parte del encanto radica en los sorprendentes giros de la trama pero sí les hablo del empaque. Bava es famoso por el aspecto visual de sus películas y esta no es la excepción. Sus luces son todas de colores saturadísimos, usando geles en casi cada lámpara del set. Los encuadres son inusuales y ayudan a la atmósfera de siniestrez. La música es adecuadamente equilibrada entre lo sesentero y lo espectral. Pero lo mejor es el set en sí mismo, un pueblo real en ruinas, que da la sensación de pura decadencia, de que los moradores de tal sitio están condenados en vida y aún no lo saben (o tal vez sí, pero ya qué más da). Bava juega con el bajo presupuesto y hace que nos olvidemos de que no había casi dinero para la producción. Durante gran parte de la peli me estuve diciendo "Sí, está bastante bien, tiene un clima de misterio onírico muy bien logrado", pero hacia el último cuarto de metraje, las cosas se pusieron encantadoras, con giros en la trama y en la cámara (si la ven me entienden) y con descubrimientos sorprendentes. Sólo les digo que si han visto Sleepy Hollow, esta es una de las inspiraciones clave de Tim Burton para su peli. Y ni más ni menos que Scorsese es admirador de Bava y sacó de aquí mismo alguna que otra inspiración para La última tentación de Cristo. Un 9 sobre 10.

Días después, un compañero de Cinema Zombie, me pasó tres pelis más de Bava, de las cuales sólo he visto dos. Barón Blood la reseñaré más adelante.

Primero vi Seis mujeres para un asesino, pieza de gran importancia histórica pues es un giallo seminal, rodado en el mejor estilo efectista de Bava. No hay mucho que encontrar en la historia, pues esta es sólo una excusa para logradas set pieces de muerte, bellas y macabras, con los usuales encuadres y luces de su cosecha. Una buena historia, pero que no es tan buena como podría haber pensado. Si hubiera visto primero esta en lugar de Kill baby kill habría pensado que Bava era competente pero no un maestro. Ojo, no es mala, pero cuando se hacen pelis tan buenas, el listón queda muy alto. 6.5 de 10.

A continuación vi otra maravilla: Black Sabbath. En efecto, Ozzy Osbourne y su gente sacó de aquí el nombre del grupo que conformaron. Black Sabbath (la peli) son tres historias presentadas por Boris Karloff, supuestamente basadas en relatos de Chekhov y Tolstoy. Digo supuestamente porque al parecer esos relatos no existen en ninguna parte, pero como estabn en plena fiebre de adaptaciones de Poe (debidas al señor Corman), pues esta era una buena excusa para lanzarla al mercado con cierta publicidad.

La primera historia es un mini giallo, en el que una mujer es asediada telefónicamente por un asesino. Pero las cosas no resultarán ser lo que parecen con la aparición de otros personajes. Una buena historia contada casi toda en un solo escenario, que no llega a aburrir, aunque no es el no va más. Un 7.

La segunda es un cuento gótico en la vena Kill baby kill, con los mismos silencios, con las luces sobrecogedoras, con los encuadres alucinados. Una historia de vampiros que es sencillamente magistral. La más larga de las tres, y también la más lograda. Poe y Hawthorne estarían orgullosos. Un 9.

La última de nuevo transcurre casi toda en un solo lugar. Una enfermera le roba un anillo a una paciente que acaba de morir, y claro, el fantasma de la mujer querrá recuperar lo suyo. Un manual de tácticas de miedo muy bien manejado. Un 8.5.

Las tres historias son entretenidas, bellísimas de ver y en definitiva componen otra obra maestra del director. A ver cuando caen en mis manos La maschera del demonio, Four times that night (¿una comedia?) y alguna más. Bien valen la pena la búsqueda.

Y espérenlas en Cinema Zombie...

Para cualquier fan del terror como debe ser.