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Dos noirs

Posted on abril 06, 2005 - 0 comentarios -

Guncrazy (1949) Dir. Joseph H. Lewis Act. Peggy Cummins, John Dall

Algunos dicen de esta película que es la mejor película de serie B. No puedo decir lo mismo, no porque no lo merezca sino porque esos calificativos suelen ser bastante subjetivos, pero para mí es un excelente thriller de serie B. La historia es la misma que luego permeó a multitud de películas como Badlands, True Romance o, por supuestísimo, Bonnie and Clyde. Así que no hay mucho qué contar, solo es la historia de una pareja, robos, botines, armas y un amor que los lleva a la perdición.

Un pequeño clásico del cine negro, muy entretenido, pero que a estas alturas de la vida ya se ha visto. En todo caso se disfruta por su dimensión mítica.

Para ver de donde salieron tantos amantes con afición por el gatillo y el dinero.


Murder, my sweet (1944) Dir. Edward Dmytryk Act. Dick Powell, Claire Trevor

¡Esto es una maravilla de principio a fin! ¿Cómo no deleitarse con esos deliciosos diálogos repletos de cinismo, los clichés del cine negro bien utilizados y por supuesto una trama enrevesada que siempre te tiene rascándote la cabeza para entenderla? Sencillamente es la historia del detective Philip Marlowe tratando de mantener a salvo su pellejo mientras descubre qué rayos pasó con un collar de jade robado y con toda la gente que no deja de aparecer para incordiarlo.

Basada en una historia de Raymond Chandler, Murder my sweet es un noir en toda su regla. Todo funciona como un mecanismo de precisión para darnos una obra que deleita desde el primer minuto de metraje, porque incluso siendo una peli de los 40 no se detiene a dar trasfondo de personajes, sino que comienza desde la primera imagen a contar de qué trata y no se detiene nunca en detalles superfluos. Cada personaje que aparece, incluso por casualidad, es una ficha del juego.

Para disfrutar hipnotizado con un estilo de los de antes.

Dos caras de una misma moneda

Posted on marzo 09, 2005 - 1 comentarios -

Before sunset (2004) Dir. Richard Linklater Act. Ethan Hawke, Julie Delpy
Closer (2004) Dir. Mike Nichols Act. Jude Law, Natalie Portman, Julia Roberts, Clive Owen

"Y luego me sentí triste porque me di cuenta de que cuando una persona está destrozada en ciertos aspectos ya no tiene solución, y esto es algo que nadie te dice cuando eres joven y nunca deja de sorprenderte al crecer. Mientras ves cómo las personas que te rodean se van destrozando una a una, te preguntas cúando te llegará el turno, o si ya ha pasado"
-- Douglas Coupland, La vida después de Dios

A ver, me le robo la cita a mi amigo Joni de su fanzine Tron nº1 (cómprenlo de una vez), porque aunque no me he leído nada del autor, la primera vez que la vi me sentí tremendamente identificado. Y hoy después de ir a ver Closer no pude dejar de pensar en ella.

Para empezar, las dos pelis que voy a revisar son dos caras de una misma moneda. Como dice el personaje de Ethan Hawke al inicio de Antes del atardecer, depende de si eres romántico o cínico el aceptar una u otra como la realidad. Mi opinión cae un poco en medio. A veces pienso que todo es (o al menos puede ser) como la peli de Linklater y otras veo que es más cercana a la de Nichols. En definitiva creo que la veo como la última pero quisiera que fuera como la primera.

En Antes del atardecer, la pareja ideal vuelve a encontrarse diez años después, por casualidad (yo quiero tener esa suerte, maldita sea!) e inician una nueva conversación rememorando su noche anterior, enfrentando la desagradable realidad que cada uno tiene ante sus narices, y dándose cuenta de que tal vez sean uno para el otro.

En esta, Linklater de nuevo nos envuelve en una seductora e interminable conversación, aparentemente trivial, pero que desvela a dos personajes que da gusto conocer. Pero en contra de lo que uno pudiera pensar, no son perfectos. Cada uno tiene su humanidad, aunque en ningún momento cedemos ante detalles oscuros como puede hacerlo Closer. Eso sin decir que ninguna aproximación esté errada, simplemente, igual que en la vida real, los personajes son distintos.

Poco a poco al igual que los personajes, nos damos cuenta de que entre ellos definitivamente hay algo más, y que podrían estar muy bien juntos. Y claro, ellos nunca quieren separarse en toda la peli (Ethan Hawke debe regresar al aeropuerto para tomar el avión a NY), hasta que al final van a casa de la Delpy... y no! No pasa nada! Señores, esta puede ser una de las películas más románticas de la historia, y nunca vemos ni siquiera un beso! No es eso maravilloso?

Linklater nos regala una dirección sutil, que resalta el caracter naturalista del guión, que más parece una real conversación que una conversación cinematográfica. Y por supuesto está ese final magistral... El punto de vista de Linklater parece ser precisamente el de un romántico, porque sus personajes, aunque hayan tenido malas experiencias, siempre se mantienen en un mundo platónico. Al menos en lo que a ellos se refiere. Y la película está recorrida toda ella por un halo de melancolía que se inclina más hacia el lado esperanzador que el de la tristeza.

Por el contrario, Closer nos cuenta la relación de cuatro individuos y sus andanzas amorosas. Dos parejas que van y vienen, se cambian de lugar, se aman, se pelean, se rompen el corazón y vuelven a estar juntos. Pero a diferencia de la pelicula de Linklater, Closer es más amarga, aunque igualmente sincera.

Adaptada por el mismo autor de la obra de teatro en que se basa, la película está construida muy teatralmente, con largos episodios repletos de diálogos. Y quizá algo que me pareció de lo mejorcito de la película, es el uso de las elipsis. En lugar de mostrar el paso del tiempo en pantalla, o con algún letrerito tipo "6 meses después", el tiempo simplemente pasa (y mucho) entre escena y escena. Prácticamente no hay escenas consecutivas que no estén separadas por lapsos meses entre sí. Y toda la información que debemos saber de lo que ocurrió entonces, se da en los diálogos, pero no de una manera "in your face" sino sutilmente, sin explicaciones largas o estúpidas.

Otra cosa que separa a las dos películas es el hecho de que mientras una está construida alrededor de diálogos de la vida real, Closer es definitivamente artificial. No me malinterpreten. No digo eso de mala manera. Simplemente aquí hay drama construido, mientras en la primera los diálogos fluyen como en una conversación normal. Además es bien interesante apreciar el juego de espejos que se da entra las parejas, cómo lo que uno dice luego lo dice otro, como algo que se dijo al principio resuena al final pero con un significado diferente. El lenguaje es bien explícto, las palabras afiladas como un escalpelo, los dialogos están construidos impecablemente y a veces son tiernos, otras veces dolorosos, otras ofensivos, pero siempre verdaderos.

Eso sí, no crean que las imágenes son estáticas por el hecho de ser "teatral". Eso apenas se nota, como sí se notaba en Tape, otra peli verborreica de Linklater que transcurría íntegramente en una habitación de hotel, pero que estaba muy bien también. Y en contra de lo que pueden pensar, el sonido además del diálogo está muy bien usado. No solo hay palabras. La música y los silencios se sienten. Y la escena en que en lugar de palabras habladas son palabras intercambiadas a través de un chat, además de divertida aporta un ingrediente de variedad.

Entonces, con cuál me quedo? Si es por calidad, ambas son dignas de ver y no pongo una sobre otra. Pero si es por afinidad de carácter, es difícil. Una nos deja contentos porque de alguna manera nos deja esperanzas de que las cosas pueden ser buenas. La moraleja de Closer... cuál puede ser? Que la vida es chunga, tu pareja te puede putear y más vale que la aceptes o te irá mal? Qué moraleja más jodida, no?

Ustedes deciden, pero todo dependerá de cuál sea su filosofía ante la vida, y sobre todo, de cómo hayan vivido sus experiencias amorosas, definitivamente. A fin de cuentas el cine necesita una buena dosis de identificación con los protagonistas para sentirlo.

PS. Me quiero casar con Natalie Portman. Y después de esta peli aún más.