Dos de suspenso clásico

Posted on febrero 24, 2008 - 1 comentarios -

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Don't Look Now, Dir. Nicolas Roeg, 1973

A medio camino entre el olvido y la fanaticada, el cine de culto suele tener adhesores fervientes, aunque en últimas sea un cine ignoto para el público común y corriente. Algunas de esas películas adquieren el status de culto sin ser necesariamente obras bizarras. Don't Look Now pertenece a ese grupo de películas que poseen una elegancia y un buen gusto que el cine de culto a veces pasa por alto.

Dirigida por Nicolas Roeg en los años setenta, la película tiene todo el regusto de una época que no producía subproductos a manera de churros, sino que se atrevía con películas arriesgadas, que podían desafiar al público, el cual a su vez no estaba envilecido por la pésima selección que desfilaba ante sus neuronas, y se atrevía a entrar a una sala donde proyectaban una película extraña. La época en la que grupos más bien extraños como King Crimson eran masivos.

Con un ritmo parsimonioso, calmado y solemne, Don't Look Now teje una historia de culpabilidad, con el escenario de Venecia como trasfondo. Ninguno de los elementos es gratuito o pasado por alto. La ciudad se explota con sus laberintos entre canales, a medio camino entre la fantasía y la realidad. El guión, en lugar de ser lineal y agarrar al espectador, le exige paciencia, pues es muy lentamente que va sumergiéndolo en una realidad diferente. No hay una concepción del suspenso enervante. No es esta una película de esas que hacen que te agarres a la silla. Es, más bien, una especie de drama que va creando situaciones extrañas hasta que...

Don't Look Now es una película magistral, sencillamente. Sus elementos no están tan cerca del cine hollywoodense actual, más preocupado por dejar claro todo, sino de un cine hollywoodense de una época dorada, ha tiempo extinguida. Su guión es complejo, pero no complicado. Nada de florituras de efecto. El montaje es impresionista, por decirlo de alguna manera. En lugar de dar claridad sobre la narración, explora sutilmente los estados de ánimo a través de la imagen. Pocos son los diálogos que nos hablen directamente sobre lo que pasa por dentro de los personajes. Por el contrario, se nos revelan asociaciones inesperadas, a través de planos que no son consecutivos cronológicamente, pero despiertan sensaciones en quien lo ve.

Donald Sutherland y Julie Christie están magníficos en sus papeles de esposos desgarrados por la tragedia, y la galería de secundarios, inquieta sin llegar a incomodar. La famosísima escena de cama entre ambos tiene todos los merecimientos para haber pasado a la historia del cine, porque en lugar de limitarse a cumplir un papel funcional, en verdad explora los sentimientos de los protagonistas. Y de nuevo, el montaje es creativo y acertado, siendo sutil en lugar de meramente efectista.

Una película con una creatividad plástica muy especial, donde los leit motifs están entrelazados de una manera sorprendente (ese omnipresente color rojo), y que a diferencia de films otros autores también apreciados por mí, no solo sorprenden, sino que dotan de un significado al resto de la película. Para dejar la mente tranquila que haga su trabajo, sin forzarla a encontrar significados en cada esquina. Para sentir, más que para pensar. Y decir eso de un thriller es bastante atrevido.

Una lección de cine para saborear con calma.


Obsession, Dir. Brian De Palma, 1976

Si tuviera que citar a mis directores favoritos, no hay duda de que entre ellos estaría Brian De Palma. Acusado con muchísima frecuencia de plagiador de Hitchcock y otros cuantos directores (Dario Argento, por ejemplo), De Palma es un realizador que, a mi parecer, domina magistralmente los mecanismos de narración audiovisual. Obsession fue la película que comenzó a marcar un sendero que más tarde repetiría el director, el del cine de suspenso con más de un toque hitchcockiano, luego de iniciarse con películas como Hi, mom; Sisters o The Phantom of Paradise.

De Palma pertenece a una generación de maestros: Scorsese, Paul Schrader, Spielberg, Lucas... Y en éste caso, ayudado por Schrader en las tareas de guión, De Palma rinde un homenaje totalmente cinéfilo a Vertigo, la obra maestra de Hitchcock. Pero, un momento, que Obsession es más que un remake, que un calco o que una copia. Obsession toma un punto de partida similar, el de un amor que parece volver de más allá de los muertos, pero se convierte en una película que funciona por sí misma.

Cliff Robertson interpreta a un magnate, asociado con John Lithgow, que pierde a su amor, Genevieve Bujold, en medio de un secuestro malogrado (aunque bien visto, ¿hay alguno que no lo sea?). Quince años después, encuentra en Florencia a una mujer que parece la copia exacta de su esposa muerta, se enamora de ella y... No les adelanto más, porque de hecho ya adelanté mucho, pero ese es el punto inicial de Obsession.

Las películas de Brian De Palma, como Blow Out, Body Double o Femme Fatale, suelen tener elementos melodramáticos, desinteresándose a veces por atenazar al espectador, prefiriendo más bien apelar al cine clásico. Por supuesto, eso desde el punto de vista dramático, porque desde lo audiovisual, pocos directores tan creativos como él para narrar historias a punta de imágenes y sonido. Vean si no los geniales 40 primeros minutos de Femme Fatale. Obsession es fiel a ese estilo, aunque si tenemos en cuenta los antecedentes cinéfilos de los que proviene, no es de extrañarnos. Vertigo era una película atípica, en la que por buena parte del metraje "no pasa nada", deleitándonos con imágenes y sensaciones. Obsession toma un camino parecido, explorando tanto el suspenso como el drama. Cliff Robertson crea un personaje que encarna una verdadera obsesión. Una tara que no lo deja seguir viviendo en paz, y que lo hace repetir los mismos pasos una y otra vez, que lo saca fuera de sí mismo para hacerlo caer en un deja vu del que no es capaz de salir. Realmente es éste uno de los puntos claves de un film que se balancea entre el drama y el suspenso, y que guarda más de un punto en común con Don't Look Now. Ambas son películas de los setenta, con una gran carga de suspenso de calidad, que no dejan de ser productos comerciales pero que no por ello renuncian a tener ambiciones más que comerciales. El uso de la arquitectura europea para crear un mundo ajeno a los personajes, o el de los recursos visuales, que no efectos, las emparentan, así sea cada una en su liga. Pero a la hora de la ejecución final las dos divergen notoriamente. Don't Look Now toma un camino más intimista, más "natural" si así se quiere, aunque también tenga un cierto clima onírico . Obsession es claramente efectista, un artificio cinematográfico, muy bien armado, que toca las teclas con gran inteligencia.

No es esta mi película favorita de De Palma, esa sería Blow Out, una verdadera joya del cine norteamericano, pero Obsession es una gran película, que sirve para entretener, para ver aplicada la gramática cinematográfica más clásica de manera especialmente limpia y además con una efectividad que va más allá de la artesanía para adentrarse en el campo del arte.

Otra maravilla más, como la anterior película, que hay que ver por casi los mismos motivos.

There has been 1 Responses to “Dos de suspenso clásico”

  1. diegogue says:

    estupendo análisis haces, Calamar, de las razones de ser de De Palma, Obsession no es tampoco mi preferida de él, pero está muy bien...
    ahora que le echo cabeza, mi prefrida es también Blow Out, sí señor