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Spider Baby or, The Maddest Story Ever Told, Dir. Jack Hill, 1968

Posted on febrero 03, 2011 - 3 comentarios -

En alguna parte decía una crítica que ojalá el cine independiente no hubiera perdido la mordacidad que esta cinta posee. Y hay que reconocer que tiene razón: en algún lugar quedó abandonado el buen humor afilado y políticamente incorrecto, y ahora el cine independiente en gran medida es un desfile de familias desadaptadas, personajes con confusiones de identidad sexual, y el nostálgico que quiere hacer películas como las de cuando era chiquito, creyendo que es el único que las conoce y que tiene las mismas ideas. Pocos se atreven a hacer algo como Begotten o como esta peli de hoy. Y dirigida ni más ni menos que por uno de los gurús de la serie B, Jack Hill, el mismo de Coffy yotros cuantos subproductos impresentables aunque de buen ver.

Spider Baby narra la historia de una familia con un síndrome que los hace involucionar, convirtiéndolos en adultos infantiloides, crueles, y en el peor de los casos, cavernícolas. Las niñas de la familia están de buen ver, pero el chico no. Pero no se dejen engañar por las apariencias: son caníbales y les gusta jugar con la comida. De eso trata y poco más: simplemente, cuando llega un grupo de burócratas de la asistencia social a ver cómo puede ayudar a los huérfanos, acaba... en la olla.

Un humor negro recorre toda la cinta, aunque cinematográficamente no es una maravilla vbisual, sino que más bien es eficiente y ya, haciendo honor a la más pura serie B. Pero lo que ace que la película sea muy particular, es el hecho de que haya sido realizada en esa época. No hay vísceras ni destripamientos, pero definitivamente sí es muy políticamente incorrecta. Sorprende entonces que logre mantenerse en un respetable punto medio, sin sobrepasar los límites de la explotación, cosa que para la época ya era habitual, pero a la vez sin quedarse corta. En otras palabras, sí, logra ser sutil. Muy negra, pero sutil.

Spider Baby no es una obra maestra, en absoluto, pero es de esas películas que uno no logra calsificar correctamente en ningún cajón, y a pesar de no ser ni la más entretenida, ni la más afilada, sí logra desmarcarse de muchas etiquetas que caen como anillo al dedo a producciones más mediocres.

Como suelo decir, es bueno verla, para refrescar las neuronas con cosas diferentes.

Dos de los Hermanos Shaw

Posted on octubre 19, 2008 - 0 comentarios -

No es poco frecuente el encontrarse con supuestos clásicos que no acaban por llenar las expectativas creadas. Tal vez sea porque, precisamente, las expectativas de ver una obra maestra eran bastante elevadas, o acaso porque esa valoración proviene de círculos demasiado especializados, y uno, ignorante de qué es lo que debe ver, se lo pierde. Pero creo sinceramente que no es mi caso con estas dos películas, que no satisfacieron mis ansias.

Intimate Confessions of a Chinese Courtesan,
(Ai Nu), Dir. Yuen Chor, 1972

En los años setenta, en plena era exploitation, sucia y decadente, nacieron algunos productos en Japón, que llevaban la violencia y el sadismo a niveles insospechados. Incluso normales películas de acción, se veían sometidas a los vejámenes de sus productores, ya no porque las quisieran cortar, sino porque junto a los directores y guionistas, querían buscar el "más terrible todavía". Lo que no imaginaba yo era que dentro de la cinematografía china, y especialmente en el seno de una productora como la de los hermanos Shaw, surgiera un producto de estas características. La película conserva todos los elementos que hicieron famoso a este estudio: decorados maravillosos, actuaciones impecables, cinematografía pulida... En definitiva, las marcas de un producto nacido dentro de una industria que ya no tiene que preocuparse por los aspectos técnicos, y que además ha superado el mero mercantilismo y se atreve a hacer las cosas con más calidad. Lo que no me acaba de convencer, es ese hálito de perversión que llenó las producciones del mundo en aquella época. Que muchos disfrutan viendo crueles torturas a mujeres indefensas, es innegable. Por algo hay tanto de esto. Pero la misoginia no es lo mío, y, desafortunadamente, en esta película se cuela mucho de ello. Podrá argumentarse que la película es en realidad una obra feminista, puesto que la protagonista, secuestrada y obligada a prostituirse, más adelante acabará con los perpetradores de semejante delito. ¿Cuántas películas tienen el mismo argumento? Hagan cuentas y verán que no son pocas. La cuestión es que no, esto es un producto hecho para hombres, diría yo, y las escenas de sexo, aunque no explícitas, sí bastante más generosas de lo normal, y puntuadas por un mal gusto bastante desagradable, lo comprueban.

Ahora, nada de esto sería un problema si nos encontráramos ante una obra transgresora. Pero lo que tenemos en frente es simplemente una película de venganzas, con un esquema argumental más recto que la carretera al mar. No hay sorpresas, y todo está planteado desde el inicio. Ni siquiera la traición final nos sorprende. Sí, nos quedan paisajes bonitos, algunos combates realmente buenos, pero en el aspecto total, la película nos queda debiendo mucho. No es capaz de introducirnos en la piel de la protagonista más allá de lo superficial, y se queda en un esbozo de sus verdaderas motivaciones. Cosa que en, por ejemplo, Kill Bill, película que bebe de esta entre millones de otras, no ocurría.

Como nota curiosa vale la pena hacer notar las diferencias entre un producto chino de uno japonés. De nuevo nos encontramos con una cuestión de idiosincrasias: mientras las películas japonesas (léase Sex and Fury, Lady Snowblood o incluso la muy superior a todas estas Female Convict Scorpion) son de un laconismo y una rigidez bastante claras, en las chinas nos encontramos antes productos más fluidos, más emotivos, lo que se refleja en la puesta en escena y por supuesto en el resultado final. No necesariamente mejor una aproximación que la otra, sólo que sí es notoria la diferencia.

En fin, un clásico, dicen, pero a mí no me convenció para nada. No es un bodrio, pero cuando una película viene precedida de comentarios halagadores y no los cumple, el castigo suele ser peor.

The Five Deadly Venoms,
(Wu Du), Dir. Chang Cheh, 1978

Tres cuartos de lo mismo ocurre con esta película, salvo por el detalle de lo grotesco en la violencia sexual. Aquí estamos ante una película de acción y vamos al grano, nada de rodeos que no vienen a cuento dentro del género. La novedad radica en que se le han añadido liberales dosis de suspenso. Por una vez la historia de venganzas queda relegada a un rincón (existe, pero no es lo principal), y nos centramos en las conspiraciones y traiciones de un grupo de tipos que buscan un tesoro. Los Cinco Venenos no se conocen entre sí, pero se sabe que están en el pueblo buscando un tesoro. Poco a poco se van revelando sus identidades, hasta llegar a un clímax que... No, no es uno de esos clímax que nadie habría visto venir, porque otra vez nos encontramos ante un guión que, sin estar mal construido, no logra mantener la sorpresa hasta el final. ¿A alguien lo tomó fuera de base descubrir quién era el último de los Venenos? Si alguien levanta la mano hay que darle un reglazo en ella, porque no podía ser más obvio desde el inicio.

Novedades... Sí, el uso de la fantasía, los trajes... Pero es una de esas películas de cháchara. Verán, si algo me molesta de una película es que los personajes vayan y vengan y cada uno dé un pedazo de información puramente hablada (error que hacía caer a pique a una película ya de por sí problemática como No le Digas a Nadie, de Guillaume Canet, sobrevalorada por cierto sector de la crítica y marujas de tardes desocupadas). Lo paso en un film noir, porque precisamente ese despiste es parte del encanto, pero en una película de artes marciales, no. Soy plenamente consciente de que la película se emparenta con ese subgénero chino de películas en las que los personajes se la pasan dentro de una posada, conspirando y traicionándose, pero aquí a mí no me funcionó bien.

No del todo fallidas, pero no clásicos reales para mí, aunque para muchos más sí lo sean, al menos estas dos película sirvieron para volver a escribir un poco en este blog que tenía abandonado desde hacía mucho. Pero creo que a veces es necesario tomar distancia y recuperarse, y en vista de lo escrito, creo que sirvió de algo.

Tres documentales

Posted on marzo 21, 2008 - 4 comentarios -

Sí señores, ya incumplí mi promesa, pero como es mejor no quedarse en remordimientos que no solucionan nada, aquí va algo para compensar mi ausencia. Tres documentales, sobre el cine que más me gusta, realmente emocionantes e informativos.

The American Nightmare, Dir. Adam Simon, 2000

Quizá uno de los mejores documentales que he visto acerca del cine de terror norteamericano más importante que se ha hecho: el de los años setenta y ochenta, el de la generación de Romero, Hooper, Cronenberg, Craven y Carpenter. Con entrevistas a gente importante, como los ya mencionados, acerca de las circunstancias en las que crearon sus obras, uno de los mayores aciertos del film es relacionar el cine de terror americano con los tiempos agitados que se vivían por aquel entonces. Tom Savini habla de sus experiencias en Vietnam como fotógrafo, viendo cuerpos mutilados y logrando superar esa cruda realidad a través de la distancia que la cámara le proveía, para más tarde recrear esas mismas situaciones en el cine de terror. (Para quien no lo sepa, Savini es uno de los más grandes maquilladores del cine de terror, siendo figura de culto, y llegando a dirigir el medianamente interesante remake de La Noche de los Muertos Vivientes. E interpretaba a Sex Machine en From Dusk Till Dawn). El documental no sólo te hace añorar ese cine de terror que ya no se hace, sino que además demuestra que no es una simple exhibición de carnicerías, y que tiene mucho más contenido del que parece.

Midnite Movies, From Margin to the Mainstream, Dir. Stuart Samuels, 2005

Siguiendo la misma estela del documental anterior, Midnite Movies se inclina por... eso, por las películas que se exhibían a medianoche y que terminaron por convertirse en íconos de la contracultura americana de los setenta. Empezando por El Topo, continuando con Night of the Living Dead, pasando por Pink Flamingos y The Rocky Horror Picture Show, descubriendo The Harder They Come (¿neorrealismo de explotación?), y terminando con Eraserhead, la película indaga sobre el nacimiento de un fenómeno que nunca se repitió, como fue el de las películas de culto. Pero no se dejen engañar. Hay gente por ahí que dice que Woody Allen es un director de culto. No, no es lo mismo. Una película de culto es aquella que fracasa incialmente y luego encuentra su nicho de la manera más insospechada, por lo general a través de tipos raros con una visión medio distorsionada del mundo que se identifican con las cosas que pasan en pantalla. En el documental se habla de cómo aquellas películas eran mejor apreciadas en medio de nubes de cannabis, cómo sus proyecciones parecían más un rito religioso que una sesión normal de cine, de cómo El Topo se llevó a las pantallas mainstream y fracasó estrepitosamente porque la atmósfera diurna no era igual a la nocturna... En fin, cientos de detalles para rememorar, de unas películas que algunos amamos y que son más emocionantes que el cine arte que hoy muchos enaltecen. Y es que, ¿qué otra cosa es el cine más que la vida amplificada? Emoción visceral, ¡eso es lo que importa! ¿Y no es lo mismo que decían los de la nouvelle vague al adorar a gente como Samuel Fuller? Ah, muestran a gente muy importante, como a Jonathan Rosenbaum, crítico de cine de los tesos, no sólo a pirados ex-hippies de neuronas tostadas. Y ponen las pelis en su sitio con argumentos. Así es que es bueno.

Schlock!: The Secret History of American Cinema, Dir. Ray Greene, 2001

Más de lo mismo, pero no igual. Empezamos con un repaso a la serie B de los cincuenta: Ed Wood, Corman, Apostoloff,... Todo muy bien hasta ahora, sólo que nada que no sepamos. Pero de repente el documental desentierra cosas de las que apenas habíamos oído. ¿Nudie cuties? ¿Roughies? Y del terror de drive-inn nos adentramos al mundo de la explotación erótica de los cincuenta. Comenzando por los films sobre colonias nudistas, que no eran sino excusas para mostrar tetas y culos de una manera menos ofensiva, pasando por películas más estructuradas como las películas eróticas que H.G. Lewis hizo antes de su seminal Blood Feast (¿películas eróticas influenciadas por Jacques Tati? ¡Ver para creer!), hasta llegar a los límites de un cine que tendía a glorificar el sexo violento (los ya mencionados roughies) y que, por extraño que parezca, no fueron inventadas por un hombre, sino por una mujer, Schlock cuenta la historia de un cine que pocas veces hemos visto, y del que quizá ni siquiera hayamos oído.

¿Y ya? A ver, uno no ve documentales buscando entretenimiento o ejercicios de estilo. Uno busca informaciñon en ellos. Y en estos tres vaya si la hay. Además son entretenidísimos. Y si además están hechos con mucho amor por sus realizadores... Ah, es que es una delicia. Uno termina de verlos y quiere desempolvar su copia de Night of the Living Dead, bailar y cantar con The Rocky Horror Picture Show, y llamar a los amiguetes para un maratón de cine raro.