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El regreso del reanimador de cuerpos

Posted on julio 25, 2005 - 0 comentarios -

Beyond reanimator, 2003, Dir. Brian Yuzna

El doctor Herbert West, famoso por su suero reanimador y las masacres perpetradas por cadáveres resurrectos, desata la carnicería de nuevo en la cárcel donde se encuentra prisionero, ayudado por un doctor lelo llamado... ¡Howard Philips!

PS. No hay nada peor que tener algo ya escrito y que el computador se bloquée echándolo todo a perder. Segunda versión de un texto que me había dejado muy contento, obviamente no tan buena como la anterior.

España siempre ha sido un país proclive a producir obras importantes dentro del género casposo (porque no me digan que Paul Naschy o Jess Franco son buenos...). En los últimos años, la compañía Fantastic Factory se ha encargado de resucitar un poco el género de horror con regusto clásico de los ochenta con la idea de traer al país a directores extranjeros y famosos para crear coproducciones internacionales vendibles en el resto del mundo. Es así que gente como Brian Yuzna ha cruzado el charco para seguir asustándonos.

Beyond Reanimator, segunda secuela de la saga, tras La novia de reanimator, nos cuenta como un pequeñuelo que perdió a su hermana en una de las masacres zombies crece para convertirse en médico y trasladarse a la cárcel donde se encuentra West, para así ayudarlo con sus experimentos. Una idea algo descabellada (¿no sería mejor buscarlo para pegarle un tiro en lugar de idolatrarlo así?) que se ve echada a perder por... casi todo el mundo. Los actores están fatales, todos unos peleles caricaturescos que deambulan por allí sin saber qué hacer. Sólo Jeffrey Combs se salva, aunque no le dan mucho para hacer, pues con su mirada calmada y lunática se los come a todos con patatas. El guión es flojo y se limita a acumular (poca) tensión hasta llegar al supuesto desenfrenado final. La iluminación no aporta ni la más mínima atmósfera, y lo peor es que el equipo de efectos especiales, aunque liderado por Screaming Mad George, no aporta nada especial. Si el clímax en las anteriores películas era desenfrenado, aquí no queda sino un par de muertes simplonas, carentes de cualquier traza d humor negro, cosa que en las anteriores se entremezclaba con un salvajismo inigualable, para crear una obra que provocaba tanto carcajadas com arcadas. Y sale Santiago Segura en un papel que podía haber hecho cualquiera.

Para recordar la original.

Programa doble

Posted on marzo 05, 2005 - 0 comentarios -

Cry of the banshee (1970) Dir. Gordon Hessler Act. Vincent Price, Essy Persson The Dunwich horror (1970) Dir. Daniell Haller Act. Dean Stockwell, Sandra Dee

Un malvado aristócrata tendrá su merecido cuando acabe con un "coven" de brujas en la Inglaterra del siglo XVI; en la segunda, el heredero de la maldita familia Whateley utilizará a una virginal muchacha para traer a los dioses exteriores de los cuentos de Lovecraft a esta dimensión.

En los 60 y 70 la AIP (American International Pictures) fue una factoría de terrores al estilo Hammer o Amicus. Fue precisamente en el seno de esta productora que surgieron las famosas adaptaciones de Roger Corman sobre los relatos de Edgar Allan Poe. Cry of the Banshee intenta retomar esta vieja fórmula, pero los resultados no son tan interesantes como los de Corman. Si los clásicos como La caída de la casa de Usher o El entierro prematuro fueron... bueno, clásicos, Cry of the Banshee sólo queda como una muestra de horror setentero con los ingredientes necesarios para cumplir con la tarea, añadiéndole una buena dosis de sexo, aldeanos ingleses repulsivos y algo de crueldad. Si bien no es mala, la película no llega ni de lejos a la altura de sus predecesoras. Para empezar se resiente de unos valores de producción, no malos, pero que en comparación con las de Corman si son un retroceso. Corman usó interiores por exteriores, recreando bosques y mansiones en estudios de grabación, dándole a los films climas oníricos, tal y como él quería que ocurriera. Atmósferas opresivas que se encuentran faltantes en esta producción, rodada en hermosos parajes exteriores, pero que la hacen quedar como las malas películas de la Hammer (las buenas también tenían su dosis de estudio). Adiós atmósfera surrealista, hola vida real. La historia tampoco es demasiado novedosa. Price ya había interpretado un papel similar en The conqueror worm, y aunque está genial como siempre, se nota que estos papeles ya los tiene aprendidos de memoria.

Para The Dunwich horror se adaptó a H.P. Lovecraft, otro de los pilares de la literatura de horror. La acción se sitúa en la época actual (eran los setenta) y al igual que la anterior, a pesar de los intentos, está falta de ambiente. La historia no decae, hay misterio, viejos locos con profecías aún más locas, monstruos tentaculares y... bueno, Sandra Dee hablando de que le gusta el sexo (?!) también ayuda, aunque involuntariamente. El problema con Lovecraft siempre han sido los monstruos. Verán, cómo puede uno imaginarse algo que Lovecraft define como indescriptible, pero con apariencia de arbol, de cabra y de pulpo? Desde luego sólo quedan bosquejos en la mente que hacen más aterradora la imagen por lo incomprensible. Aquí solo vemos algo raro con pseudópodos y al final un atisbo del monstruo en grande, pero que se salva. (Solo hace unos veinte años pudimos tener descripciones gráficas adecuadas cuando Sandy Petersen creó el juego de rol La llamada de Cthulhu, con ilustraciones que se han convertido en el molde del cual salen todos, desde el Cthulhu de los Cazafantasmas hasta los monstruos de Hellboy). Entretenida pero demasiado setentera, y la verdad es más placer culpable que otra cosa.

A destacar los títulos de crédito iniciales de las dos. Uno, obra de un jovencísimo Terry Gilliam, y el otro, de un desconocido (para mí) pero en ambos casos animaciones hermosas que ayudan a situar de antemano la trama.

Para espectadores sin complejos y con el cerebro en stand by.